Gasto militar español, cuesta abajo y sin freno: Peor que en 2025
Juan Carlos Rois, Tortuga.
El gasto militar español se ha disparado de forma grosera en el actual contexto de rearme.
Dado que en la práctica es imposible consignarlo de forma transparente, hemos de acudir a diversas fuentes para desvelarlo. Entre ellas, los avances de liquidaciones de gasto presupuestario que efectúa la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) nos resulta una fuente imprescindible, aunque no suficiente porque ni desagrega el gasto militar oculto en otros ministerios, ni contabiliza todas las partidas que forman parte del mismo, ni tiene carácter final, sino, como indica su propia denominación, “provisional” (los informes de ejecución de IGAE tienen un retraso de unos dos años y suelen variar de forma nada despreciable las estimaciones de los avances mensuales).
En todo caso nos permite hacer una primera aproximación de conjunto a la magnitud del gasto del ministerio de defensa y a la estimación del gasto militar total, una vez agregadas otras partidas y conceptos distribuidos por los otros ministerios donde se oculta, más la suma de la deuda imputable al mismo.
Los últimos datos de los que disponemos son de febrero de 2026, lo que nos permite referirnos ahora a dos cosas: cómo acabó 2025 y cuál es la tendencia que se observa en 2026.
Liquidación del año 2025. Últimos datos disponibles.
Comencemos por la cuenta de Defensa. Según IGAE esta creció en 6.304 millones de euros de más frente a lo inicialmente previsto.
La cuantía no coincide con la que el gobierno ha reconocido en sus distintas comparecencias y declaraciones públicas (10.471 M. € de aumento para situarse en 33.123 M. €) ni con el que la OTAN ha señalado como gasto del ejercicio (33.693 M.€, con un aumento respecto del del año anterior de +44,2%, frente al objetivo marcado por el gobierno de crecer solo un 20%, según publicaba el Huffingtonpost en su digital de 26 de marzo).
Tres cuestiones nos suscitan las cifras tan dispares y mareantes que nos ofrecen las distintas fuentes de datos:
¿A qué se deben las diferencias de nada menos que 4.837 M.€ respecto del gasto reconocido por la OTAN (570 millones menos respecto al reconocido por el gobierno)?
Pues principalmente a los mecanismos sutiles de ocultación propios de la contabilización del gasto militar español, entre otros al uso abusivo del Fondo de contingencia para gasto militar (1.904 M.€ que no aparecen como gasto militar), a las cuotas sociales “de más” pagadas por el ministerio de economía como contribución al mutualismo militar y a que gran parte de la inversión militar no se contabiliza en la cuenta de Defensa o bien acaba como gasto plurianual comprometido y en ejecución (lo que quiere decir además que el ministerio de defensa, además, es incapaz de ejecutar y gestionar todo el chorro de dinero extra que le dan cada año y tiene que mandarlo al futuro para gastarlo en ejercicios posteriores) y a partidas distribuidas en más de cincuenta capítulos fuera del ministerio de defensa de las cuentas públicas.
En todo caso, quedémonos con la copla: aunque IGAE consigna que Defensa ha conseguido aumentar su gasto en ejecución para 2025 en 6.304 millones extra, en realidad, y según la OTAN, el gasto comprometido por Defensa para 2025 es de 33,693 millones de euros, 10.471 M. € por encima del inicialmente previsto por el gobierno (un 44,2% de más).
Y como donde hay patrón no manda marinero, no seremos nosotros quienes, en base a cuentas más dudosas que ofrece el propio gobierno para consumo interno de los españolitos, vayamos a contradecir nada menos que a la OTAN, que de gasto militar ha de saber un montón, dadas las cifras que maneja y dilapida año tras año.
¿Qué diablos consignan como “gasto militar” fuera del presupuesto de Defensa tanto el Estado como la OTAN para pasar de un gasto de aproximadamente 15.000 M. € de gasto del ministerio de defensa a más del doble?
Pues bien, esta es la pregunta del millón. Por parte de la OTAN se considera gasto militar una serie de partidas que España no contempla como tales, como por ejemplo el gasto de clases pasivas militares, el gasto integro de personal y gran parte del de organismo autónomo de la guardia civil y la mayoría de gasto de inversiones en programas de armas, incluidos créditos del ministerio de industria, las partidas para operaciones militares en el exterior y otros capítulos dispersos. El gobierno por su parte hizo su previsión de gasto sumando a lo que gastaba en defensa más sus organismos autónomos militares y alguna que otra partida dispersa, más los aproximadamente 10.400 M € que aprobó en su plan industrial y tecnológico para la seguridad y la defensa.
y3) ¿Y qué pasa con el resto de gasto que ni el gobierno ni la OTAN asumen como gasto militar? ¿Dónde se encuentra?
En todo caso, nos toca de nuevo, cual hormiga escrutadora, bucear en las cuentas de IGAE y leer los renglones torcidos con los que nuestros dirigentes y su cohorte de expertos nos entretienen disfrazando el gasto militar para que el paisanaje no se soliviante viendo como el que parte y reparte se lleva la mayor parte.
El gasto del Ministerio de Defensa según IGAE.
La partida de IGAE para el ministerio de defensa consigna subidas importantes en la partida de personal (gracias a la generosa subida de salarios 714 M.€ regalada por el gobierno de “coaliciónprogresista”), bienes y servicios (pagos extra a los militares que participan en operaciones de mantenimiento de paz, pagos por la DANA y “trabajos y estudios técnicos, respectivamente por importes de 116,3 millones de euros, 54,6 y 37 M.E., así como los 3.036 ME de inversiones destinadas a los programas especiales de modernización y otros pago de “mantenimiento de la paz.
Con todo ello, y según IGAE, defensa “strictu sensu” alcanzó el gasto en 2025 de 19.131 M.€, 13.992 millones menos de los reconocidos por Sánchez para el ejercicio y 14.562 menos que el que la OTAN consigna en marzo de 2025 como gasto militar español en dicho ejercicio.
¿Y dónde se encuentran entonces esos entre 14.000 y 14.500 millones de gasto externo a defensa (al menos)? Pues intentaremos aclararlo y desvelar otro gasto añadido.
Lo que suma “de más OOAA militares y de la Guardia civil
IGAE mantiene un segundo avance de ejecución referido a los Organismos autónomos.
Debemos consignar que, frente a los 1.198 M.€ inicialmente previstos, la ejecución de 2025 ha alcanzado la cifra de 1.247 M.€, una tasa de variación del 3,2%. en los tres organismos autónomos militares (INTA, INVIED e ISFAS) y otros 993,4 M.€ para el organismo autónomo militar de la Guardia Civil (con una variación ínfima de 0,2 M€.
La suma total de OO.AA. militares y de la guardia civil de 2.240,4 M.€.
A dicha cantidad hay que sumar otra partida que tampoco se consigna en organismos autónomos militares o de la guardia civil, sino en las cuotas de mutualismo militar que generosamente paga Hacienda en el programa 923, que en 2025 ha sufrido un incremento de 100 millones de euros en números redondos respecto de los 710 previstos inicialmente.
Clases pasivas militares:
La ejecución de presupuestos que ofrece IGAE consigna un gasto en clases pasivas de más de 23.524 M.€ en clases pasivas, con un incremento de 5,9% respecto del año anterior. Dado que no se desagregan las cantidades destinadas a las clases pasiva militares, pensiones de guerra y otros conceptos de gasto militar respecto de las clases pasivas civiles, debemos, una vez más, acudir a las estimaciones, aplicado la variación experimentada en la ejecución del gasto sobre la cantidad que ofrecimos el año anterior para clases pasivas, aproximadamente el 22% del total de clases pasivas, lo que supone unos 5.500 millones de euros más, bastante más de lo que en diciembre nosotros mismos estimábamos de forma prudencial.
El Ministerio del Interior:
El ministerio del interior ha experimentado un incremento de 1.579,4 millones de euros en créditos extraordinarios, suplementos de crédito y ampliaciones de crédito, según las cuentas de diciembre de IGAE, hasta situarse en los 11,839 M€ ejecutados en 2025.
Dicho incremento se ha alcanzado en gran parte por los aumentos de la partida de personal en 417 M€. (192 M€ atribuibles a subidas para la guardia civil, dado que el gasto de personal de esta supone el 46% del total de personal de interior), así como incrementos referidos a inversiones, suministros y servicios y otras partidas.
Con arreglo a esto datos estaríamos hablando en números redondos de al menos 4.800 millones de € de aumento de la guardia civil.
Ministerio de Industria:
Industria experimenta un incremento considerable en activos financieros por importe de 1.781,51 millones de euros, destinados principalmente a los llamados créditos reembolsables que contempla Industria, principalmente para responder a la ejecución de la Adenda del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), destinada a créditos europeos NexGE, así como a colas de los otros objetivos del PERTE (descarbonización industrial y baterías de vehículos eléctricos) y fortalecimiento del apoyo a las PYMES.
Este fuerte incremento sitúa el gasto provisionalmente ejecutado de industria en nada menos que 11.968 M. €, un incremento del 26% respecto de 2024.
Si acudimos a los datos ofrecidos por los acuerdos del gobierno durante 2025 y su materialización posterior, industria ha dado créditos específicos a la industria militar durante 2025 por más de 6.890 M. € (2.084 M. € de transferencia directa a Defensa en abril más créditos a interés cero del PERTE por más de 4.806 M €
Además de estos créditos directos a la industria militar, el ministerio de industria facilita otras líneas de crédito industrial que van en general para cualquier industria (defensa incluida) o específicamente para proyectos de doble uso militar-civil, lo que incorpora una segunda vía “indirecta” de financiación del gasto militar.
Estos básicamente han sido cuatro en 2025:
El programa CVI 2025 (Impulso de cadena de valor industrial) que movilizó según puede verse en la documentación sobre transparencia del mismo más de 140 millones de euros para industria de doble uso destinado a industrias auxiliares de Airbus y de Navantia principalmente.
El programa de “descarbonización” industrial e industria electroinensiva que ha permitido modernizar maquinaria de producción militar bajo la excusa de sostenibilidad. No he sido capaz de averiguar qué cantidad puede aplicarse a esa financiación indirecta.
El programa Santiago Fase II de ciberseguridad y espectro, aprobado por Real Decreto 1035/2025 en teoría para material de doble uso de captación de señales que por esas casualidades de la vida tiene que ver con uno de los intereses destacados en el listado de capacidades militares que defensa quiere adquirir.
Y la financiación por medio de CERSA a PYMES para software de simulación destinados entre otras cosas a la vigilancia de fronteras; o programas de satélites del PERTE aeroespacial.
La suma de esta ronda los 200 M €.
La financiación a través de EINSA y CERSA de apoyo a PYMES vinculadas, entre otros, al sector de la defensa ya sea para empresas de drones (UAVs) por un valor aproximado de 50 M.€.
Economía, Comercio y Empresa:
El papel de este ministerio ha sido clave para alcanzar el compromiso de Sánchez de mas de 10.500 millones de euros suplementarios de gasto militar de cara a cumplir con la OTAN mediante el adelanto de fondos y autorizaciones de gasto para satisfacer el Plan industrial de Defensa.
La cuenta de Economía, de este modo, ha sufrido un importante aumento respecto de sus previsiones iniciales.
Básicamente las partidas que se han destinado a defensa aparecen encubiertas como desarrollo industrial y financiación de exportaciones y subvenciones tecnológicas para programas de digitalización y ciberseguridad que han acabado en la industria de defensa.
De este modo, los activos financieros movilizados por Economía suponen unos 663,7 millones de euros “de más” que han acabado en el sector de la defensa.
Almargen de ello, concedió créditos a Industria para prefinanciación a interés cero a la industria militar, créditos que no contabilizamos aquí, sino en la cuenta de industria referida más arriba.
Relaciones Exteriores:
Se consigna un aumento de 202,2 M€ en gastos corrientes de bienes y servicios, principalmente destinados a la ampliación de las misiones militares de la ONU, que se pagan desde este ministerio.
Así mismo, exteriores paga cuotas de diversas organizaciones y compromisos multilaterales de carácter militar incluidas transferencias de material a Ucrania, la OTAN entre ellas, por importe global de 65 millones de euros, de los que 3,5 millones corresponden a cuotas de la OTAN.
Asimismo, se consignan también contribuciones de España al mantenimiento de la estructura NSIP de la OTAN (radares) por cerca de 200 millones de euros, sin contar con el incremento de las cuotas del fondo europeo de paz que consignamos de forma autónoma y no como una partida más del Ministerio de Relaciones exteriores.
Ciencia e Innovación:
Básicamente disfraza una parte de la inversión del estado en potenciar la industria militar y en nutrir económicamente al organismo autónomo militar INTA.
Destina para ello varios programas.
Programas de tecnología dual, ya sean los vinculados a la estrategia de tecnologías cuánticas y semiconductores (chips y semiconductores base de la ciberdefensa) o mediante transferencias directas al INTA, con una aportación estimada de 90 millones de euros en programas y 40 en transferencias al INTA
Aportaciones de la Agencia Espacial Europea en la parte militar que se refiere al programa de observación de tierra-satélite “paz”, por unos 120 millones de euros
Ayudas del CDTI mediante préstamos y ayudas a la industria militar, básicamente para motores y drones, que han alcanzado en 2025 más de 100 M€ inequívocamente de uso militar.
Fondo Europeo de Paz:
La estimación en este caso, a falta de desglose en la liquidación de IGAE y de la poca transparencia del estado se basa en varias fuentes combinadas. Por una parte, la UE aumentó el techo de gasto de dicho fondo en 2025 para cubrir acciones del norte de áfrica y la cronificación de la guerra ucraniana, y dado que España debe contribuir a dicho fondo con aproximadamente un 9% de su valor total, en base a su Renta Nacional Bruta, estaríamos hablando de una contribución estimada de entre 350-380 M€.
La cifra de 350 M€ viene corroborada por diversos acuerdos del Consejo de ministros de abril y de diciembre que consignan transferencias de crédito para atender a compromisos de paz, más las partidas de los capítulos 4 y 7 de la liquidación de IGAE destinados a transferencias corrientes y de Capital en la parte que no hemos contabilizado como gasto militar del ministerio de asuntos Exteriores.
Del mismo modo el “Report” anual del secretario general de la OTAN de marzo de 2026 consigna un desglose de aportaciones por países en el que se suma la aportación de España al fondo europeo.
Fondo ayuda a Ucrania:
España firmó con Ucrania un acuerdo bilateral de seguridad con Ucrania en el año 2024 con compromiso total de desembolso de 5.000 millones de euros, de los que en 2025 se han desembolsado aproximadamente 1000 millones, principalmente para misiles Patriot de defensa antiaérea, carros de combate Leopard, sistemas anti-drones y munición de gran calibre.
En el mes de noviembre se aprobó un paquete de Defensa y Reconstrucción con 615 M.E de ayuda militar directa y 202 para reconstrucción que se han materializado mediante préstamos SAFE de la UE.
Al margen del pago de las clases pasivas militares, a las que me he referido en otro apartado, hacienda también acoquina para engrosar el voraz gasto militar español y lo hace por partida doble:
Uno, porque es Hacienda quien paga la deuda pública y los pagos plurianuales.
Y dos, porque en la idea de que nadie se quede atrás tan manida por el gobierno progresista y asociados también paga programas militares, como el de vigilancia aduanera, que nutre de pasta flora y material a la guardia civil (220 millones), operaciones de la base Antártida y buque operativo Hespéridas, para las que en 2025 ha soltado 12 millones de euros, pagos a Hisdesat por el satélite Paz (25 millones de nada), transferencias a otros ministerios para la Fundación El Cano y el IEEE (3,7 millones), aportaciones de capital y préstamos a SEPI para Navantia (200 millones)y aportación del estado en INDRA (100 millones)
Agricultura, Pesca y demás:
Una de las sorpresas del gasto del Ministerio de agricultura ha sido la elevada participación de este incluso respecto de las estimaciones ya importantes que hacíamos en anteriores avances.
El ministerio tiene varias fuentes de colaboracionismo con el gasto militar español:
Los buques que pone a disposición de la armada para la vigilancia marítima de la flota pesquero-esquilmadora y control de la soberanía de las aguas territoriales (lo que la OTAN estima como gasto militar de guardacostas, dicho sea de paso) donde se puede estimar con fuentes del propio ministerio que han soltado unos 78 millones de euros en cifras redondas.
Las aeronaves “contraincendios” de uso dual que dan soporte logístico y operativo militar. Aquí consignamos que los aviones del ala 43 del ejército del aire son de Agricultura, pero los gestiona y pilota el ejército del aire, y podemos consignar unos 40 millones de euros imputables a este concepto
Los “fondos de resiliencia estratégica” habilitados por la inestabilidad geopolítica en el sector agroalimentario y destinados asegurar el suministro de grano y fertilizantes ante los bloqueos militares y que habitualmente se computa como “defensa civil”, del programa 411 A de “dirección y servicios generales”, algo que hasta ahora había pasado desapercibido para mi y que ha supuesto 12 millones más.
Como curiosidad añadida, aunque habitualmente este tipo de gasto aparece como seguridad ecológica, protección a la naturaleza, pesca y otras palabras biensonantes, nuestro ínclito gobierno suma parte de estas partidas “atomizadas” en la cuenta con la que llega al 2% del PIB ante Bruselas.
Transición Ecológica:
Otro de los protagonistas de blanquear el gasto de la UME es el ministerio de transición Ecológica.
España carece de una política publica que verdaderamente merezca ese nombre y que articule recursos y estrategias transversales (como pasa por ejemplo en salud, o educación o en casi cualquier otra cosa) de seguridad frente a riesgos y catástrofes. Prefiere dopar de pasta y subcontratar a defensa los episodios que se produzcan e infra dotar de recursos a la sociedad y a las instituciones civiles y confiar en la buena suerte.
El ministerio de Transición Ecológica ha soltado más de 165 millones de euros en 2025 para el mantenimiento de los aviones apagafuegos y el equipamiento tecnológico para intervención en catástrofes, una capacidad que la OTAN computa también como gasto militar en “resiliencia nacional”.
También ha soltado otros 40 M. € para sistemas de vigilancia y ciberseguridad de las infraestructuras críticas (agua y electricidad básicamente) y la parte correspondiente a defensa de AEMET por valor de otros 28 millones al menos, así como otros 30 millones para vigilancia de costas y dominio público que realiza la guardia civil
Por último, consignamos otro capítulo más: el uso de fondos destinados a las reparaciones por la DANA destinados a restauración de cauces y limpiezas de lodos a transferencias a la Ume por 35 millones de euros y al SEPRONA por protección a la naturaleza por importe de otros 12 millones más.
Centros Universitarios de Defensa:
La financiación de estos es compartida por el ministerio de defensa, que destina una partida importante en el programa 121M destinado a formación militar y que ya hemos consignado en el apartado de Defensa, más lo que paga el ministerio de Ciencia, innovación y Universidades para el sostenimiento de los mismos mediante transferencias directas que son lo que consignamos aquí, por un valor de 17.5 millones de euros.
A ello se añade lo que paga por el centro universitario de la guardia civil que se canaliza por una transferencia a la universidad Carlos III que es a la que está adscrito, por importe de 3.3 M. €
Trabajo por medio del SEPE tiene convenios para a reincorporación laboral del personal militar mayor de 45 años, para los que destinó 18,5 M. € en 2025
Cuenta a través de las políticas de fomento del empleo además con bonificaciones de cuotas sociales para sectores estratégicos, entre otros la industria pesada y tecnológica, de los que se benefician tanto Navantia como Indra y que pueden tener un impacto en lo militas de más de 25 millones de euros. Sin embargo, no vamos a consignar este concepto, sí a indicar su existencia, por lo nebuloso del impacto y por no ser un gasto directo, sino un ahorro con el que se beneficia a lo militar.
Hay varias partidas que he detectado que considero imputables a gasto militar en el ministerio de educación:
1.- La que se destina a formación profesional dual en los centros de formación de tropa (CEFOT) con la que se financian currículos, homologación de títulos y competencias militares y pago de personal civil que imparte materias como mecánica, electrónica, telecomunicaciones, etc.) dentro de las bases militares, y que en 2025 ha supuesto alrededor de 22 millones de euros.
2.- La transferencia a defensa para sostenimiento de centros educativos de infantil y primaria en instalaciones militares, para facilitar l conciliación familiar de sus progenitores, por el que defensa se ha llevado 8,3 millones de euros extra.
3.- Materiales didácticos sobre cultura de paz y otras zarandajas que paga Educación y para los que no tenemos dato concreto.
4. La partida que el Consejo Superior de Deportes destina a Deporte militar que financia campeonatos militares, gimnasios en centros militares y apoyo a deportistas militares de élite, con un gasto de 3 millones de euros
Añadamos, para despistadillos, que la OTAN considera gasto militar el que se dedica tanto a la formación y capacitación de militares, como el debido a su conciliación.
Amén de pagar cuotas sociales de los militares, capítulo que hemos consignado en otro lado, este ministerio mantiene dos convenios de carácter militar:
el de Asistencia Sanitaria por Defensa a la flota que presta servicio en el índico e Islas Seychelles, conforme a convenio Defensa/ instituto social de la Marina de 15 julio 2021 y convenio de prestación mutua de asistencia de 1 de octubre de 2010, por el que en 2025 se han abonado 2,4 millones de euros
las pensiones a los niños de la guerra, incluido en el programa 231 B, por el que han pagado 2,8 millones de € de pensiones y ayudas a estos niños de la guerra.
Cultura mantiene distintos programas de financiación del militarismo.
Paga por restauración de fondos y digitalización de archivos de museos y centros históricos militares de gestión por parte de Defensa (Museo militar de Toledo, patrimonio militar como sedes de capitanías, centros de mando históricos, museo naval, etc.) del programa 332 A mediante una transferencia que en 2025 supuso 1,4 M €.
Restauración de arquitectura defensiva (programa 337B), 1 millón.
Por protección de bienes culturales (escudo azul) comprometido s por la firma del Convenio de la Haya por el que se comprometen los estados a proteger bienes culturales en caso de conflicto armado, por importe de 0.8 M.€
Por protección del patrimonio subacuático de la armada, financiando las operaciones de los buques Tornado e Internares, se han gastado 3,8 M.€.
Competencias digitales para la tropa (programa 33SC) mediante el uso de fondos next generation, que ha destinado 14 millones de euros, principalmente para certificaciones de seguridad y datos, aulas digitales en acuartelamientos y capacitación para la reincorporación laboral
Subvenciones a fundaciones militare (programa 331 M)
Archivos militares (programa 332A) * 2 Competencias digitales para tropa y marinería en el programa 33SC* 4 Restauración arquitectura defensiva de propiedad militar (programa 337B) * 5 Subvención a Fundación Real Instituto Elcano (programa 331 M)
Presidencia acaba de subir en el ranquin de ministerios en el que poner la lupa. Y ello porque me acabo de enterar del entramado de pagos que realiza con carácter militar.
Financia el CIN, tanto en su gasto ordinario como en su fondo de reptiles, cuyo monto es secreto y que según cálculos oficiosos ronda los 350 millones de euros que no se consignan en la cuenta de defensa.
Paga también el Departamento de Seguridad Nacional, con un gasto en 2025 de 8,5 millones de euros
Del mismo modo el Centro criptológico nacional y dentro de esto una competencia que la OTAN considera gasto militar: defensa cibernética, en concreto e cifrado de las comunicaciones gubernamentales, con más de 20 M€
El pago de la Sala 5 (justicia militar) del tribunal Supremo, con 12 millones anuales de gasto.
Casa Real y resto de ministerios;
No consigno diferencias respecto de lo consignado en ejercicios anteriores.
Cuadro resumen de gasto militar ejecutado en 2025 según mis cuentas y antes de deuda
A dicho gasto debemos sumar el pago programado de gasto plurianual consignado en diciembre de 2024 por IGAE para pagar en 2025, 3.508,82, lo que nos arroja, como mínimo, 45.587,21 M. de €, antes del pago de la deuda militar y nos sitúa muy por encima de los 65.000 millones de euros que calculábamos a finales del ejercicio anterior a falta de las liquidaciones de gasto de 2025 del mes de diciembre.
Gasto plurianual de 2025 según el avance de diciembre de 2026.
IGAE consigna un crecimiento abusivo del gasto plurianual durante 2026. Lo reflejamos en el cuadro siguiente Plurianual diciembre 2025
En comparación con resto ministerios, supone casi el doble de todos ellos juntos.
Lo podemos observar en una gráfica
El año 2026 sigue la imparable tendencia del rearme a la española con el que finalizamos en año anterior.
Según el avance de liquidación de gasto correspondiente a febrero de 2026 publicado por IGAE, Defensa ya acumula a febrero de este año 759 millones de euros de gasto extra consignado en modificaciones del ministerio de defensa, en concreto por ampliaciones de créditos autorizados por el consejo de ministros (aproximadamente el comprometido para operaciones en el exterior) más 57 millones de euros por incorporaciones al presupuesto de defensa por créditos generados por ingresos.
Además de estas partidas IGAE contempla aportaciones “extra” al mutualismo militar que incrementan el capítulo 1 de gastos de personal en 58 millones de euros y que no consignan como gasto de defensa, así como 47 millones más de mutualismo consignadas para interior y que responden a pagos para policía y guardia civil, así como una parte muy considerable de los 2.189 millones de euros que Industria y turismo ha recibido para pagos consignados como activos financieros,
Si vamos a los gastos plurianuales, acabamos diciembre de 2026 con un balance desolador. Defensa sigue multiplicando por más de 1´6 la suma del resto de gasto plurianual de todos los demás ministerios juntos.
En febrero de 2026, dos meses después y tras haberse materializado el pago de una parte considerable del gasto autorizado con el que acabamos 2025, resulta que cualquier comparación que hagamos con el resto de los ministerios es odiosa. Defensa es campeona con muchos cuerpos de distancia tanto sobre cualquiera de los ministerios como sobre la suma de todos los demás, en gasto plurianual retenido, comprometido o autorizado, según la tabla que dejo a continuación y el cuadro gráfico que lo representa.
Mal, muy mal. Pero no es lo peor, porque si miramos la evolución de los acuerdos de aprobación de gasto militar por parte del gobierno de Sánchez no adivinamos a ver en qué consiste su autoproclamado pacifismo, pues desde enero a marzo ya se ha encargado de aprobar un gasto militar de 4.156,12 millones de euros, 2 veces más del que se aprobó en los mismos meses en 2025, un año de un espectacular ardor guerrero en el consejo de ministros.
Un gasto que por destinos nos die mucho del para qué de tanto dispendio:
gasto con cuatro protagonistas: Hacienda, que acapara el 52%, Defensa, que se lleva el 39%, Ciencia e innovación, que participa en el 9% y ya ínfima cantidad que le toca de pedrea a interior.
Manda huevos, que dijo el otro.
Si sumamos a esto la última declaración de Sánchez pidiendo un ejército europeo no para dentro de años, sino de días, ya vemos en qué consiste la paz armada del PSOE, mas militarismo, más chute a la industria militar, mantenimiento de las operaciones militares colonialistas que ya tenemos en marcha y, en definitiva, una paz concebida como poder y no como desarrollo de la seguridad humana.
¿Es posible pensar otro tipo de paz?
Seguiremos informando.
