Luces y sombras de la regularización extraordinaria del Gobierno Sánchez
A pesar de toda la propaganda del gobierno, el Real Decreto que ha dado comienzo al proceso de regularización administrativa extraordinaria para miles de personas migrantes que ya residen en nuestro país, es el resultado de cuatro años de lucha del movimiento social, no una concesión política. Pero sus limitaciones son reales y afectan a los colectivos más vulnerables.
El Partido Popular y Vox llevan semanas construyendo su discurso contra el decreto de regularización sobre una mentira de base: que se trata de algo inédito y peligroso. La realidad es otra. Desde la Transición, todos los gobiernos —González, Aznar, Zapatero— impulsaron procesos similares. Aznar regularizó a más de medio millón de personas migrantes. El único ejecutivo que no lo hizo fue el de Rajoy. El PP lo sabe. Y aun así, junto a Vox, ha convertido este decreto en un vector de agitación xenófoba. Frente a ese ruido, conviene partir de los hechos.
Una conquista, no un regalo
El avance más concreto es inmediato: las personas en situación irregular podrán residir y trabajar desde el momento en que su solicitud sea admitida a trámite. Para cientos de miles de personas, eso cambia la vida.
Pero es importante señalar que este decreto no nace de la generosidad del Gobierno. Es el resultado de cuatro años de movilización encabezada por la organización de migrantes Regularización Ya, que impulsó una recogida de firmas con más de 700 organizaciones del movimiento popular, superando las 500,000 firmas solicitadas por el Congreso de los/las diputados/as. Llamarlo «regalo» o «concesión electoral», es despojar a un movimiento social de su victoria.
Las limitaciones que no podemos ignorar
Dicho esto, el decreto tiene límites importantes que no deben quedar tapados por el debate con la derecha.
En primer lugar, los plazos son cortos y la Administración no ha reforzado sus plantillas para gestionar tal volumen de solicitudes. Esto está provocando mucha confusión, largas colas y saturación en varios puntos de atención. Pese a las promesas del Gobierno, es previsible que el 30 de junio, cuando acabe el plazo, muchas personas se queden fuera.
La regularización no supone una regularización permanente, sino que puede dar acceso a permisos de........
