Simiente
Cuentan —y hasta en libros ha quedado— que, después de los tres disparos letales de aquel 19 de mayo de 1895, un matrimonio campesino recogió la sangre de José Julián Martí Pérez en una botella y la enterró en el propio Dos Ríos, para señalar el lugar exacto de la caída, que no por gloriosa dejó de ser demasiado dolorosa para Cuba.
La botella fue luego una cruz de caguairán, plantada por manos libertadoras que temblaban de devoción. Esa cruz quedó abrazada por un montículo de piedras, cuando en julio de 1896, Máximo Gómez y su tropa tomaron piedras del río Contramaestre y las colocaron silenciosa y solemnemente en el sitio sagrado.
Y ese montículo, con los años, se hizo obelisco de diez........
