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Alicante: crecer ya no es suficiente

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12.07.2026

Alicantinos y visitantes reunidos en torno a Luceros durante el disparo de una mascletà en estas Hogueras. / ALEX DOMINGUEZ

La Asamblea anual del Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante, celebrada el pasado viernes 10 de julio en Elche, dejó sobre la mesa una afirmación tan incómoda como realista: Alicante crece, pero no converge.

No es una opinión. Es una conclusión respaldada por los datos.

Durante los últimos veinticinco años, la provincia ha duplicado su producto interior bruto, ha superado los dos millones de habitantes y ha alcanzado cifras históricas de empleo, exportaciones y turismo. Alicante es hoy la cuarta provincia española por población y uno de los territorios con mayor dinamismo demográfico, empresarial y turístico del país.

Y, sin embargo, la renta por habitante continúa situada alrededor del 74 % de la media nacional. En términos de renta per cápita, Alicante ocupa aproximadamente el puesto 45 entre las provincias españolas. Sus empresas son, de media, un 25 % más pequeñas que las del conjunto de España. Sus salarios permanecen entre los más bajos del país y acceder a una vivienda exige ya cerca de nueve años de renta salarial.

Esta es la paradoja alicantina: producimos más, recibimos más visitantes, creamos empleo y atraemos población, pero una parte insuficiente de ese crecimiento se transforma en productividad, salarios y bienestar para quienes viven aquí.

No deberíamos minusvalorar lo conseguido. La provincia ha construido durante décadas un extraordinario modelo de crecimiento apoyado en el turismo familiar e internacional, la construcción, el comercio, la agricultura y unas industrias tradicionales —como el calzado, los juguetes, el textil, el mármol o determinados productos de consumo— que han sabido conquistar mercados internacionales en condiciones muy difíciles.

Ese modelo ha generado riqueza, empleo, emprendimiento y una cultura empresarial admirable. Ha permitido a Alicante avanzar muchas veces con menos apoyo público, menos infraestructuras y menos atención política de la que le correspondía.

Pero los modelos económicos, como las empresas, también tienen ciclos. El éxito pasado no garantiza el futuro. Y llega un momento en el que seguir haciendo más de lo mismo produce rendimientos decrecientes.

Buena parte de nuestro turismo continúa concentrándose en segmentos de gasto medio o medio-bajo. Una parte de nuestra industria compite fundamentalmente mediante costes, flexibilidad y esfuerzo empresarial frente a productores asiáticos, norteafricanos o latinoamericanos. El pequeño tamaño de las compañías limita su capacidad para invertir en tecnología, innovación, marca e internacionalización. Y el crecimiento demográfico aumenta la presión sobre la vivienda, el transporte, la sanidad, la educación y los servicios públicos.

Alicante no tiene un problema de crecimiento cuantitativo. Tiene un problema de calidad del crecimiento.

A esta debilidad estructural se añade una anomalía difícilmente justificable: el déficit histórico de inversión pública.

En 2025, la inversión estatal licitada en la provincia fue de 37 euros por habitante, frente a los 194 euros de la media española. Durante los últimos quince años, cada alicantino recibió 754 euros de inversión estatal, mientras que el promedio nacional fue de 1.634 euros. Alicante es la cuarta provincia española por población, pero ocupa el puesto 51 de 52 en inversión estatal por habitante.

No se trata de alimentar el victimismo ni de convertir la estadística en una confrontación entre territorios o partidos. Como señaló el presidente de INECA, Alfredo Millá, es un problema estructural que ha atravesado gobiernos de distintos colores.

Pero tampoco podemos normalizarlo.

Pero reclamar más inversión, siendo imprescindible, tampoco es suficiente. Antes de pedir recursos debemos explicar para qué los queremos. Alicante necesita una nueva estrategia de desarrollo económico que transforme su capacidad de crecer en capacidad de crear valor.

Esa estrategia podría construirse alrededor de cuatro grandes palancas.

1. Convertir Alicante en una plataforma de nearshoring y friendshoring

La........

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