Això per a després de Festes
La Crida de las Fiestas de Elche, en imágenes
La Crida de las Fiestas de Elche, en imágenes /
Hay una expresión que posee más fuerza jurídica que un decreto y más autoridad que una madre diciendo: «Como vaya yo…». La frase es sencilla: «Esto... Para cuando pasen las Fiestas», y asunto resuelto, no importa si se trata de cambiar una persiana, arreglar una gotera, contestar un correo electrónico, empezar la dieta o firmar la paz mundial, todo queda suspendido en una dimensión desconocida llamada «después de Fiestas», un lugar del espacio-tiempo del que nadie ha regresado jamás con una fecha cierta.
Para todos los seres humanos que respiran, las fiestas de su pueblo son las mejores del mundo, da igual que duren día y medio o tres semanas, que participen en ellas una multitud o cuatro y el del tambor, que actúen grandes estrellas de la música o un señor con un teclado Casio y un cantante que anuncia entre canción y canción que vende colchones y garbanzos torraos, todo esto es irrelevante, para cada uno de nosotros las fiestas de nuestro pueblo es aquello que nos ata al territorio, a la tierra que nos vio nacer. Por eso, ¡faltaría más!, siempre, son las mejores del mundo. Dentro de escasamente dos días comienzan las fiestas patronales de Elche y, no lo duden, para mí son las mejores del mundo, unos días donde cabe casi todo: desfiles, procesiones, representaciones, actuaciones, un Canariet, ofrendas y calor a mansalva.
Como cualquier fiesta que se precie, el día 7 de agosto comenzamos con el protocolario acto del Pregón, ese momento solemne en el que un pueblo entero se reúne para escuchar, oficialmente, algo que todos saben desde hace meses: que comienzan las Fiestas. Es un acto entrañable, porque el pregonero suele empezar diciendo aquello de: «¡Ya están aquí las Fiestas!», y el público responde con un entusiasmo admirable, como si acabaran de descubrir un continente, después vienen las referencias a la infancia, a los olores de la pólvora, al sonido de las bandas de música, a las calles engalanadas, a los recuerdos familiares y al orgullo de pertenecer al pueblo, si algún año el pregonero comenzara diciendo: «Buenas noches, he venido a hablarles de cómo se cocina el mondongo», seguramente nadie se daría cuenta, porque el verdadero objetivo del pregón no es informar, es certificar oficialmente que,........
