Plante en Moncloa
Pedro Sánchez, durante su comparecencia después del Consejo de Ministros extraordinario. / José Luis Roca
En este nuevo camino hacia la perfección única y mientras se desarrolla la herramienta bautizada como «Hodio», aquella dirigida a identificar y señalar a los que se niegan a aceptar la verdad proclamada, el Edén en la tierra, la virtud hecha forma, la mentira se ha vuelto a erigir en norma de costumbre y configurada como un instrumento identificativo de quien la sostiene como norma.
El viernes, el Consejo de Ministros se convirtió en un escenario y vodevil, continuación de un guion ya elevado a costumbre y regla en el que, sin esfuerzo representativo por haber calado el personaje en los actores, se expone lo que se sabe ficción, imposible fuera del teatro aunque éste no venda sus localidades y se vaya quedando vacío: la prórroga de los alquileres y la prohibición de subir la renta, ya rechazada antes por activa y pasiva en el Congreso.
Lo de SUMAR es puro esperpento. Como lo es un plante a Sánchez -que no lo perdonará-, para impulsar un decreto cuya vida será tan efímera (treinta días), como la de sus promotores y que se vierte con la naturalidad y displicencia propia de quien sabe que lo esencial es venderla, con absoluta conciencia de que todo........
