Pinza sobre Ceuta
Manifestantes marroquíes en la frontera de Melilla durante una protesta para reclamar la anexión de Ceuta y Melilla a Marruecos, en 2007. / SAMUEL ARANDA / EL PERIODICO
El norte de África mantiene un pulso geopolítico silencioso, un escenario donde la guerra convencional cede su lugar a la doctrina híbrida, el ciberespionaje y la instrumentalización de la desesperación humana. Los recientes acontecimientos en la frontera de Ceuta, caracterizados por entradas masivas coordinadas ante la pasividad de las autoridades vecinas, no constituyen un fenómeno migratorio espontáneo ni un problema ordinario de flujos. Responden a un minucioso ensayo general: un test de estrés diseñado en despachos estratégicos para medir la capacidad de respuesta de España, su cohesión interna y el límite de su resistencia soberana. Esta crisis de seguridad nacional señala de forma directa a redes vinculadas a Israel, que orquestaron masivas campañas de desinformación para provocar el colapso fronterizo, utilizando a la población marroquí como herramienta de presión bajo la cobertura de Estados Unidos en la sombra.
La capacidad de Israel para coordinar y dar cobertura a estas acciones contra España se fundamenta en su superioridad tecnológica y en el ciberespionaje como el consabido Pegasus sustractor de gigabytes de información crítica del Gobierno español. Controlar estas ciberarmas y cooperar estrechamente con los servicios secretos marroquíes (DGED), les permitió conocer con exactitud las vulnerabilidades operativas y políticas de España ante una crisis fronteriza súbita. Desde la firma de los Acuerdos de Abraham, Rabat y Tel Aviv han fundido sus aparatos de seguridad en un solo cuerpo. Israel reacciona así frente a lo que considera la política exterior más hostil de Europa hacia sus intereses; el embargo de armas decretado por Madrid y las........
