Demasiado hierro, demasiado bronce
Homenaje al Domingo de Ramos el día de su inauguración. / Matías Segarra
ADVERTENCIA: Las estatuas de esta sátira de ficción son reales, y lo demás… podría serlo.
El alcalde de esta historia, que había sido profesor de bachillerato e impartido durante un tiempo la asignatura Historia del Arte, cansado de que su actividad política fuera tan poco agradecida decidió sacudirse ese abatimiento emocional de la forma que más le satisfacía: mostraré a los jóvenes las esculturas que he ordenado erigir en la ciudad durante mi mandato.
Por aquello de los votos eligió el instituto Carrús, y pidió que le acompañase un curso de segundo de bachillerato artístico con su tutora, una joven profesora interina, en un tour cultural en el que él mismo se encargaría de mostrar a los estudiantes las bellezas que, gracias a su gestión, adornaban la ciudad.
Muy cerca del instituto se detuvieron en la primera: Homenaje a la Mujer Aparadora. Ahí el alcalde les informó de que, en realidad, esa estatua se instaló antes de él serlo, pero como entonces era el responsable del área de cultura del Ayuntamiento, la había seleccionado. Recordando su labor docente instruyó a los adolescentes haciéndoles ver que era un “homenaje al papel de la mujer como paradigma de la conciliación de la vida familiar y laboral” (eso pone en la web del autor de la escultura). La delegada del curso, que estaba en el grupo de Mediación del instituto, comentó que más bien lo que parecía era un ejemplo de la doble explotación que sufre la mujer trabajadora en su condición de mujer y de trabajadora. Pero el alcalde señaló que era mucho lo que faltaba por ver y que tenían que apretar el paso.
De camino al centro pasaron primero por la escultura de Eutiquio, Geografía de la Memoria, que recoge citas de mujeres célebres para que el espectador las lea, pero el alcalde les recordó que esa no la habían puesto ellos, y que la iban a mover un poco porque queremos poner en la plaza una imagen de la Mare de Déu, que por cierto allí enfrente, en l’Hort del Xocolater tenéis otra. Hasta allí se desplazaron y la joven profesora interina, ante la imagen de la Mare de Déu laminada, comentó que su padre, que había estudiado en los Salesianos, tenía una asignatura que se llamaba Trabajos Manuales, y que lo que a él le gustaba hacer eran figuras de animales que se compraban en los quioscos y en las que había que recortar con una sierra de marquetería láminas de madera de balsa para formar elefantes, dinosaurios, caballos…
La escultura «Geografía de la Memoria», de Eutiquio Estirado. / Matías Segarra
Bueno, aquí al lado a la entrada del Parque Municipal tenéis otra escultura hecha en bronce.
Se trataba de Homenaje al Domingo de Ramos, que representa a dos niños portando las tradicionales palmas blancas, bien arreglados porque, les recordó el alcalde, pel Diumenge de Rams, qui no estrena no té mans. Aquí la joven profesora interina que les daba clase a los del artístico comentó que era un buen ejemplo de lo que decía un autor que habían visto en clase, Óscar Tusquets, arquitecto, diseñador, escritor: “Las esculturas suelen ser la mayor gloria de los sastres”; “No lo entiendo; ¿por qué de los sastres?”, preguntó la delegada. “Porque normalmente la mayor parte de la estatua es el abrigo de la figura que trata de representar, ¿os acordáis de las estatuas de Lenin que vimos en las diapositivas…?”
No nos detenemos en Las Tres Marías porque vamos ya un poco mal de tiempo y quiero que veáis la de Cantó en el puente de la Virgen. “¡Ésta también es laminada!”, dijo Prats, que no se calla una y como es no-binario todos le llaman por el apellido, “como los caballos que le gustaba hacer al padre de la profesora…” Bueno, tenéis que saber que es una donación, el Ayuntamiento no ha pagado ni un euro, es a coste cero para el ciudadano. “Entonces, continuó Prats, ¿si yo le regalo al Ayuntamiento el trabajo que he hecho en la asignatura de Volumen lo ponen en la sala de plenos?”
Vamos a por la última que tenéis que volver ya al instituto.
“¡¿Otra Maredéu?!” Soltó Prats. Era la recién inaugurada frente a l’Hort de les Portes Encarnades.
Se acabó la excursión.
Un poco sorprendido por la reacción de los estudiantes, pero exultante por la actividad realizada, el alcalde volvió al instituto Carrús la semana siguiente y preguntó a la joven profesora interina qué les había parecido la excursión. “Pues el caso es que un tercio de los alumnos ha pedido el cambio de modalidad, han abandonado el bachillerato artístico y se han pasado a letras”.
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