Irán: cuando cae el derecho, los humildes pierden
Hace ya doscientos años, Carl von Clausewitz dejó escrito “La guerra no es la continuación de la política sino su desaparición por la fuerza bruta”. Pero esa frase, tantas veces citada, suele olvidarse de su reverso: cuando la guerra sustituye al derecho, las disputas solo pertenecen a los más fuertes y, casi siempre, a costa de los humildes.
La crisis abierta por la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda pero decisiva: ¿qué nos queda hoy del orden internacional basado en reglas? El debate no trata sobre las simpatías por el régimen iraní, cuya deriva autoritaria y represiva, sus amenazas constantes a desarrollar programas de enriquecimiento de uranio y su voluntad de ser un agente desestabilizador regional nadie ignora en Europa, y mucho menos apoya; sino de algo mucho más profundo: la defensa de la convicción de que el derecho internacional existe, sobre todo, para proteger a los que no tienen poder de los que tienen la tentación de abusar de él.
El jurista Hans Kelsen, uno de los grandes arquitectos del pensamiento jurídico internacional del siglo XX, lo expresó con claridad: “El derecho es, en última instancia, la organización de la fuerza”. Sin reglas, la fuerza no desaparece; simplemente deja de tener límites. Al fin y al cabo, el derecho internacional no es más que la suma de voluntades políticas impulsadas desde las democracias........
