Un desquiciado Trump rompe la historia
En ninguna verdadera democracia parlamentaria, el jefe del gobierno se atrevería a lanzar una gran guerra por simple iniciativa propia, sin recabar primero la autorización del legislativo, residencia de la soberanía popular, precedida lógicamente por un debate entre las fuerzas políticas presentes. La sección 8 de la Constitución de los Estados Unidos de América describe las facultades del Congreso, y entre ellas, la de "declarar la guerra, otorgar patentes de corso y represalia y establecer reglas en materia de capturas en mar y en tierra".
Trump, además, a través del Movimiento MAGA [Make America Great Again] que constituye la médula de su opción política, había anunciado su propósito de no embarcar a su país en nuevas aventuras militares internacionales. Al término de su primer mandato (20.I-2017-20.I.2021), Trump había reducido grandemente los efectivos desplegados en Afganistán, de forma que Biden consumó fácilmente la operación de repliegue en los primeros meses de gobierno. De modo que cuando Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, el único conflicto serio que afectaba a la comunidad internacional era el de Ucrania (iniciado el 24.II.2022). Además, el 7 de octubre de 2023, Hamas había provocado gravemente a Israel con una gran matanza, que dio lugar a una represión brutal, manifiestamente desproporcionada, que algunos consideramos un verdadero delito de genocidio. Trump, en lugar de mitigarlo, atizó el fuego con inmisericorde rudeza hasta consunción física del adversario. Hoy Gaza es un campo de ruinas abonado con miles de muertos.
En este marco, uno de los puntos fuertes de la segunda campaña electoral de Trump fue este: no embarcaría a los Estados Unidos en nuevas guerras exteriores.
El pacifismo de Trump saltó sin embargo por los........
