México, el indigenismo y el presentismo moral
López Obrador, el primer progresista que presidió México en las últimas décadas, lanzó a España, mediante misiva a nuestro jefe del Estado, un incómodo requerimiento: exigió una disculpa por los excesos cometidos por los españoles durante la conquista y la colonización de México. El Rey de España no respondió a aquella embarazosa exigencia, lo que dejó las relaciones bilaterales en estado de hibernación, pero Claudia Sheinbaum, sucesora del anterior, esgrimió de nuevo la demanda a su llegada, y en cierta manera supeditó la normalización entre ambos pases a un gesto de la Corona española. Este gesto se ha producido -Felipe VI ha reconocido los “abusos” que pudieron cometer los colonizadores sobre las civilizaciones indígenas-, si bien no tendría sentido juzgar los hechos del pasado con los baremos del presente. En definitiva, y con buen sentido, el monarca rechaza el llamado presentismo social, desechado por los historiadores. Aunque tampoco habrá que incurrir en el vicio inverso: convalidarlo todo por antiguo. Los crímenes y los genocidios lo son en cualquier época y en cualquier lugar y condición.
El presentismo ha merecido larga atención de sociólogos, historiadores y filósofos, azuzados por las corrientes indigenistas que se han desarrollado durante el siglo XX en varios países latinoamericanos (México, Guatemala, Perú y Bolivia), que concentran la mayor parte de los descendientes de........
