Europa: inmigrantes como mercancías
Después de una menguante polémica, el Parlamento y el Consejo Europeos dieron el lunes su visto bueno al reglamento de retornos de la Unión Europea, que respalda la creación de centros de deportación de inmigrantes en terceros países. Como es conocido, la primera ministra italiana, de extrema derecha, Giorgia Meloni, firmó hace meses con Albania un acuerdo por el que este país, que anhela ingresar en la Unión para redimirse de su situación tercermundista, albergará cupos de inmigrantes hasta que tenga lugar su expulsión definitiva. En su momento, la pragmática medida de Meloni, incluida en el peligroso capítulo de las "soluciones innovadoras" que plantean los ultras del continente, levantó las iras de los demócratas de toda la vida europeos, pero ahora el asunto ha sido resuelto sin alboroto alguno, y el sistema mediático ha enterrado la inhumana determinación en lugares casi inaccesibles de sus noticiarios.
A la medida se han adherido gustosamente los Países Bajos —gobernados por el liberal progresista Rob Jetten—, Dinamarca —con la socialdemócrata Mette Frederiksen al frente—, Alemania, Suecia, Malta, Austria y Grecia… algunos de cuyos gobiernos han traicionado su ideario tradicional al respecto. Muchos de estos actores se han puesto a trabajar pero todavía no se conocen los países previstos de destino, con la excepción albanesa. El acuerdo obtenido regula también las condiciones de dicho internamiento, que podría durar hasta 24 meses, prorrogable seis meses más. España,........
