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Después de Irán, Taiwan

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13.04.2026

China está contemplando en relativo silencio los acontecimientos de Oriente Medio y, en concreto, el desbarajuste que el «lunático genocida» —como ya llama a Trump algún caracterizado miembro del MAGA, otrora un club de amigos del presidente norteamericano— ha provocado en Irán, con la interrupción del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz y la consiguiente crisis energética en todo el mundo.

China se surte en gran medida de los hidrocarburos de Oriente Medio, por lo que es víctima también de la crisis. Pero lo que la dirección del gran país asiático debe estar analizando con detenimiento es el cambio de equilibrios que la alocada frivolidad de Trump, deseoso de complacer al otro genocida, Netanyahu, ha provocado en la geopolítica mundial. Porque podría ser buen momento de agitar la reivindicación china de la isla de Taiwan —la antigua Formosa—, hoy con pretensiones de mantenerse como un estado soberano, aunque a juicio de Pekín debe reintegrarse a la madre patria continental.

La crisis iraní ha mostrado claramente que Occidente no va a seguir a Trump en sus alucinaciones ni en sus absurdas aventuras bélicas. La hegemonía de los Estados Unidos se mantiene,........

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