El triste abandono de la línea Huelva-Zafra
Huelva, 05 de abril 2026 - 02:05
ESTE miércoles que viene se cumplen dos meses de la interrupción del servicio de trenes de pasajeros en la línea Huelva-Jabugo-Zafra por los efectos de los temporales. A primeros de marzo se restableció la circulación en esa vía para mercancías pero los onubenses siguen esperando a subirse de nuevo al tren. No saben cuándo volverán a hacerlo. Ni una estimación. Es lo que más les pesa ahora.
Fue la borrasca Leonardo, entre las muchas de este comienzo de año, la que provocó varias incidencias que desencadenaron el corte total del tráfico ferroviario el 8 de febrero. El pasado 9 de marzo se reabrió la línea, pero a medias: sólo para mercancías, cerrada para pasajeros, sine die.
No se han dado detalles de las obras que deben acometerse en la línea, ni hay un calendario público de ejecución. Apenas se sabe que los temporales dejaron corrimientos de tierra e inestabilidad del terreno por acumulación de agua. Es una incógnita el día en que podrán volver a circular trenes de pasajeros con garantías de seguridad. Adif no se atreve a fijar plazos y los usuarios temen que la situación se prolongue varios meses más. Quizá más allá del verano, sospechan. Nada claro.
Esos son los hechos recientes. Hay que mirar un poco más atrás, al 15 de septiembre pasado, para ver el tren de la Sierra circulando de nuevo en Huelva después de dos años de obras en la línea a Zafra para su mejora y modernización. Es la alternativa a la carretera pero quedó obsoleto y poco funcional, a pesar de ser considerado uno de los servicios públicos básicos para la población del interior y para evitar la progresiva muerte de los pueblos.
A falta de que se desarrolle en algún momento el proyecto de autovía A-83 entre Huelva y Badajoz, que es, realmente, la infraestructura más demandada en la provincia onubense, la línea del tren de la Sierra es clave.
El Ministerio invirtió 250 millones de euros en esas obras. Es la mayor actuación del Estado en Huelva en los últimos años, muy bien recibida en los municipios del Andévalo y la Sierra. A falta de más ajustes en frecuencias y horarios, ya se notaba también la dinamización de los pueblos los fines de semana por un flujo creciente de visitantes. Pero la línea sólo ha estado operativa cinco meses, y ya lleva otros dos cerrada a los pasajeros.
Hay mucha indignación entre los usuarios de la Sierra. Muchos de ellos jóvenes, establecidos allí estos últimos años en la zona, trabajando desde casa pero con la necesidad de mantener abiertos los desplazamientos a la capital. Consideran que el servicio de autobuses alternativo puesto por Renfe es insuficiente y no cumple las expectativas, con tiempos de viaje y espera muy superiores. Ya se quejaban también de las condiciones de los propios trenes y de algunas estaciones los meses que ha estado en marcha, pero ahora se rebelan ante la incertidumbre sobre la vuelta del servicio. Se están organizando y quieren planificar una serie de movilizaciones si la situación sigue.
Aunque los efectos de un temporal son causas de fuerza mayor, cuesta entender que después de invertir 250 millones en una reforma prácticamente integral de la línea, ahora las borrascas hayan puesto en entredicho la renovada infraestructura, planteada para mejorar la seguridad y rebajar los tiempos de viaje con plenas garantías para los viajeros.
También cuesta creer que las reparaciones de esta línea requieran de un mínimo de dos meses antes de que el servicio de pasajeros sea autorizado. Más que en otros puntos de España también afectados. Tampoco se han explicado detalles de actuaciones ni se han marcado plazos, al menos públicamente, al alcance de los propios usuarios, reales y potenciales, en Huelva y en Badajoz. El descontento es evidente, y por tanto las preguntas se repiten.
¿Qué obras hay que hacer para quedarse sin trenes al menos dos meses? ¿De verdad es necesario tanto tiempo? ¿Por qué no se fijan los plazos para la reapertura del servicio? ¿Es que esta línea es la última de las prioridades de la Administración? ¿Influye en eso que sea una línea con pocos usuarios diarios? ¿O es porque tampoco se ha defendido su recuperación con la suficiente fuerza por parte de las autoridades locales y de los propios afectados?
Hace unas semanas, visitantes llegados desde Madrid a Huelva se interesaban por el estado de las comunicaciones de la provincia (que ellos mismos sufrieron aquí) y por la apatía de los onubenses ante su situación. Se les explicaba que es más el cansancio y el derrotismo, una profunda sensación de abandono por ver que una y otra vez los agravios se repiten y nada se soluciona: siempre hay que dar veinte pasos atrás para dar uno adelante. Con este tren Huelva-Jabugo-Zafra, la sensación vuelve con un servicio público que debe estar siempre por encima de las cifras de usuarios, que nunca mejorarán si no se da calidad al servicio.
Los hechos están ahí. Podemos pensar que no se considera importante esta línea ni a los onubenses que la utilizan. Y cuestionar la inversión hecha de 250 millones viendo la situación actual. Nada nos invita a creer lo contrario porque se sigue sufriendo una información deficiente, sin justificación fundamentada de la demora. Crece la sensación de olvido y abandono. Y Huelva no lo merece, pero tampoco un servicio de transporte que debe dar vida a un interior que se muere. Hacen falta atención y explicaciones reales. Soluciones. Después de dos meses, ya es urgente.
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