DEL ANÓNIMATO ENOLÓGICO A LOS GRANDES VINOS
DEL ANÓNIMATO ENOLÓGICO A LOS GRANDES VINOS
Aquel mar verde, cien mil hectáreas de vides en la fecunda “Tierra de Barros”, cada campaña produce ingentes cantidades de uvas. Pero sus caldos no conseguían romper el anonimato enológico. Se vendían a granel o eran destilados por quintales a marcas famosas lejos de las cepas madres. Hasta que un viticultor providente, ingeniero agrónomo, propietario de viñas y bodegas, se negó a hacer “vinos para cisterna” y tuvo la osadía de lanzarse a la aventura: producirlos con calidad y nombre propio. Y así nacieron, a partir de 1976, los sorprendentes “Lar de Barros”, “Lar de Oro” y “Lar de Lares”. El productor comenzaba a plasmar en botellas un sueño que le rondó desde sus estudios de Ingeniería en Madrid. Aunque su capacidad onírica lo impulsa a superar otros límites y se empeña en producir cava en terrenos muy lejanos a la “depresión del Ebro”. Lo va a conseguir, en los 80 del XX, tras batallas múltiples, administrativas, legales e incluso lingüísticas. Y, para dejar memoria plástica de todas estas luchas, erige (2025) in situ, a........
