Ligerezas
El talgo, cuando entonces, era un acrónimo delicioso, con su sustantivo, ‘tren’, sus adjetivos, ‘articulado’ y ‘ligero’, y sus nombres propios, ‘Goicoechea’ y ‘Oriol’. Un invento de los años de la autarquía, esos con los que la memoria y sus leyes mantienen una relación tortuosa.
