Entonces: ¿por qué apostar a la guerra?
La razón: ninguna. El costo: extremadamente alto para la humanidad, incluyendo, por supuesto, para el pueblo estadounidense. Es posible que sus autores lo percibieran así, y por eso es una agresión no consultada y, por tanto, no aprobada por el Congreso de Estados Unidos. Pero ya los muertos y heridos suman miles y la destrucción material crece por día.
Empiezan a publicarse recuentos, encuestas y otros componentes mediáticos que, al cabo de 23 días de conflicto, muestran una guerra de agresión sin justificación, que ya expone ante el mundo, lo mismo niños despedazados por cohetes, que cadáveres cubiertos por la bandera de las 50 estrellas, que regresan a sus........
