Revulsivo con acento chino
O será una nueva Citroën, porque son otros tiempos. La actual es una época en que la tecnología —en especial la robotización inteligente— simplifica la producción de automóviles. Al tratarse de una planta de ensamblaje de piezas la mayoría fabricadas en China, y aunque se crearán instalaciones complementarias, MG no va a generar, ni de lejos, entre Ferrolterra y As Pontes el volumen de empleo que supuso en su día la hoy factoría de Stellantis en Vigo. Sin embargo tendrá un impacto incluso mayor en la dinamización del ecosistema industrial, no sólo de la Galicia norte y del golfo Ártabro, sino del resto de la comunidad, siempre que se vayan cumpliendo los planes de la multinacional china Saic, que de entrada pretende que cada año salgan de su cadena de montaje en Caneliñas, en el puerto exterior ferrolano, al principio 60 y después 120.000 coches eléctricos a vender en toda Europa. Precisamente la potente infraestructura portuaria del sistema A Coruña-Ferrol supuso una clara ventaja competitiva para Galicia frente a otras opciones, que las había.
El de MG es, o puede ser, el primer gran proyecto industrial de la era Rueda —el cuasi malogrado de Altri lo heredó de Feijóo—. El presidente, junto a la emergente conselleira María Jesús Lorenzana, se atribuye legítimamente un gran éxito de gestión, al que también contribuyeron —y en San Caetano no lo niegan— el Gobierno de España y Pedro Sánchez. Fue una eficaz suma de esfuerzos, con reuniones discretas y constructivas que cristaliza en un éxito de país. Cada uno asumió el papel que le correspondía, sin pisarse la manguera, generando sinergias y evitando interferencias, algo que sin duda los directivos de Saic habrán valorado positivamente, al igual que la declaración del proyecto como "estratégico" por parte de la Xunta, lo cual acortará y simplificará trámites burocráticos si, como anunció el........
