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Arbeloa

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Bueno, pues por intentar ser positivos, ya tiene Florentino una nueva lección de la que aprender. El experimento de colocar a un entrenador obediente y ... dócil a sus consignas pero sin ninguna experiencia en el fútbol de élite suele acabar en desastre.

Arbeloa, el tipo elegido por Florentino para este menester y para dar palmaditas en la espalda a los jugadores favoritos del presidente, castiga al Real Madrid a quedarse sin un solo título que celebrar por segundo año consecutivo y nos deja a todos los madridistas deprimidos y sin ganas de ver más fútbol el resto de la temporada. Y eso, a pesar de que el fútbol es la única pasión auténtica y desinteresada que nos va quedando a muchos.

Claro, que también influyen en esta penosa temporada del Real Madrid otras circunstancias aparte de la contratación de un entrenador desnortado y sin recursos. Entre otras la despedida del club de jugadores únicos e irrepetibles como puedan ser Benzema, Kross o Modric. Pero no me digan que es posible dar una versión más pobre e ínfima durante los últimos meses de jugadores que alguna vez fueron tan extraordinarios y diferenciales como Bellingham o Vinícius y hasta el propio Mbappé, el mejor jugador del mundo de la actualidad, pero al que durante los últimos meses hemos visto convertido en una sombra de sí mismo desconectado de sus compañeros y disparando goles cantados al anfiteatro.

Con todo, puede que el peor recuerdo que deje Arbeloa en el Real Madrid sea el incomprensible ninguneo al capitán del equipo Dani Carvajal, una leyenda del Real Madrid con nada menos que seis copas de Europa, más de las que puede presumir en toda su historia equipos tan reputados como el Barcelona, por ejemplo.

Carvajal, que tras su última lesión seguía siendo el mejor lateral derecho de Europa, el único del equipo blanco titular en la Selección Española, no sólo no ha tenido la oportunidad de reincorporarse al equipo sino que incluso y a pesar de no tener en su mismo puesto demasiada competencia (las prestaciones de Arnold en defensa, como del resto de fichajes de esta temporada, son más que discretas), es el único de todo el equipo al que Arbeloa no ha querido arropar sino más bien despreciar en lo que parece más una rencilla personal que una decisión futbolística bien fundamentada.

Así que sí, por todo ello y, de inmediato, que pase Klopp. O mejor aún, que vuelva Mourinho.

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