Viernes de dolores y torrijas
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CompartirEn mi infancia y juventud el Viernes de Dolores suponía el comienzo oficioso de la Semana Santa y también de las vacaciones escolares en la ... mayor parte de España. Por eso, más que de dolores, era una jornada de alegría por la vuelta a casa después de varios meses interno en el colegio. Ese día de la semana era también de mercado en Ávila, donde recalaba unas horas para que me comprasen algo de ropa y estrenar así alguna prenda el Domingo de Ramos, manteniendo la tradición. Ya se presentía el olor a la cera de los cirios de las celebraciones religiosas y al laurel de la procesión de los ramos, previa bendición del cura; sus hojas se guardaban en el «sobrao», bien aireadas, para utilizarlas casi con veneración en los guisos de todo el año, comenzando por el potaje de vigilia. Casi se escuchaba ya el sonido de las carracas o matracas que iban a tomar el relevo a las campanas, convocando a las........
