El último cínico
El republicano Lindsey Graham, que murió el pasado fin de semana, era un político veterano que llevaba más de tres décadas en el Congreso. Muchos lo asociaban con el establishment, pero pronto se adaptó al nuevo movimiento populista. Era muy amigo de John McCain, quien ejerció de mentor del joven Graham cuando este comenzó su carrera como congresista a finales de los años 90. El senador también era elogiado por su pragmatismo, su incansable dedicación y su sentido del humor. De Trump dijo cosas terribles en su momento. Pero eso no resulta extraño, pues sucede lo mismo con gran parte de los miembros de esta Administración. Trump, según Graham, recurría a la xenofobia para ganar votos. En multitud de entrevistas insistió en que ese tipo de candidatos no podían representar a su partido ni a los valores de su país. La campaña del magnate se basaba en el miedo y en los prejuicios. Trump, además, había denigrado públicamente a su amigo, su adorado McCain.
Ya sabemos cómo acaba esta historia. Graham se transformó en uno de los seguidores más entusiastas del presidente. A pesar de todo lo dicho. A pesar de todo lo que había peleado para apartarlo de su formación política. Cuando unos vándalos, impulsados por el bulo del fraude........
