Energía solar, el gran valor estratégico de España
Placas solares. / FDV
China ha logrado transformar un desierto casi por accidente. Todo empezó con la construcción de un gran parque solar, que en principio parecía traer ciertos inconvenientes. Sin embargo, con el tiempo, se convirtió en una historia fascinante: además de generar electricidad para millones de hogares, el proyecto impulsó la biodiversidad y dinamizó la economía local.
En la remota región de Qinghai, en el noroeste de China, una zona árida, con lluvias escasas y un suelo muy degradado, la desertificación avanzaba año tras año mientras la vida retrocedía. Pero la instalación de paneles solares ha cambiado la situación de forma inesperada. Por un lado, la velocidad del viento se redujo a la mitad, lo que disminuyó notablemente la erosión. Por otro, los paneles proporcionaron sombra, protegiendo el suelo de la radiación directa y reduciendo la evaporación en torno a un 30%. Además, estas estructuras se enfrían durante la noche, favoreciendo la condensación del rocío que, cada mañana, aporta humedad al terreno, como si fuera un riego natural por goteo. Gracias a ello, el suelo bajo los paneles retiene aproximadamente un 20% más de humedad que el resto. Como resultado y de forma casi mágica, en un lugar antes dominado por arena estéril, la vegetación comenzó a reaparecer con fuerza. De hecho, surgió un nuevo desafío, un maravilloso problema: el exceso de hierba. Desbrozar a mano toda aquella superficie era inviable y el uso de herbicidas resultaba costoso y poco sostenible. Así que optaron por una solución diferente: introducir rebaños de ovejas. Y esa decisión tuvo un resultado extraordinario. Hoy en día, unas 20.000 ovejas pastan de forma continua en el parque solar. No solo controlan la vegetación, sino que también fertilizan el suelo, dispersan semillas y se........
