«El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed»
Queridos hermanos, estamos ante el tercer domingo de Cuaresma. ¿Qué nos dice hoy la Palabra? La primera lectura, del libro del Éxodo, nos dice que el pueblo estaba sediento y murmuró contra Moisés. Y dijeron: “¿Por qué nos has sacado de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?” Es la primera murmuración del pueblo. Como tú y como yo, que estamos sedientos de felicidad y, cuando las cosas no salen como pensamos, protestamos contra Dios. Entonces Moisés preguntó al Señor: “¿Qué puedo hacer con este pueblo?” Y el Señor respondió a Moisés: “Toma el bastón con el que golpeaste el Nilo y marcha. Yo estaré allí, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca y brotará agua.” Es interesante: exigimos a Dios que haga milagros. Cuántas veces pedimos a Dios que haga un milagro en nuestra vida; y, si no lo hace, dejamos de creer. No aceptamos el fracaso, el sufrimiento, la muerte o la frustración. Por eso dice la Escritura que tentaron al Señor. Respondemos con el salmo 94: “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: no endurezcáis el corazón.” No endurecer el corazón como en Meribá. ¿Qué significa endurecer el corazón? Cerrarse,........
