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Pedro Sánchez aisla a España del poder europeo y mundial

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05.03.2026

El presidente del gobierno de España, el socialista Pedro Sánchez, pareciera que no está leyendo o interpretando la situación que viene desarrollándose en Medio Oriente, específicamente en la guerra de Estados Unidos e Israel contra el régimen teocrático de Irán. Pareciera que está mirando el conflicto desde una óptica ideológica y ese es un grave error. Su desacuerdo con los ataques estadounidenses e israelíes contra Teherán, constituyen un giro riesgoso a la postura de siempre por parte de España para con Estados Unidos, y en general, occidente. Pareciera que el presidente del gobierno español no ha comprendido el trasfondo de que su país junto al Reino Unido, fueron de los primeros Estados que extendieron su apoyo a Estados Unidos luego del ataque de Al Qaeda el 11 de setiembre de 2001. España, por ese acierto, mereció siempre los apoyos de Washington que no veo reconocer, e incluso cuando Madrid tuvo que padecer los atentados del 11 de marzo de 2004, en la estación de Atocha. España alcanzó un importante rol y protagonismo en la Unión Europea en los años noventa del siglo XX y durante la primera década del siglo XXI. Ir a contracorriente de las posturas de Alemania, Francia y el Reino Unido, este último, aunque tardíamente, que se han plegado a los objetivos de Estados Unidos, no parece ser lo más acertado, y en este análisis de posición, Madrid no está mirando el ajedrez que domina a las relaciones internacionales en estos momentos para España. Darle la espalda a Trump, y por tanto, a la política exterior de seguridad y defensa de Estados Unidos, podría pasarle factura a Sánchez, y por su actitud, a la propia España. No se trata de hacer lo que diga la Casa Blanca, si no de actuar con tacto, sin pechar una postura como para parecer un gobierno principista que ha decidido apartarse de un ataque contra un país como Irán, en completa desventaja, en su lectura. No se trata tampoco de actuar bajo la intimidación de Estados Unidos, si no, de medir el rol con equilibrio, y siempre pensando en los intereses nacionales, es decir, de todos los españoles, que son siempre superiores a los del presidente del gobierno español, de su futuro político, y hasta del propio PSOE, el partido que lo lanzó al estrellato político español y con el que podría terminar estrellado, según cómo actúe la administración Trump. Las bondades para el empoderamiento español están con el mundo árabe, no lo dudo, y allí está la importante vinculación conseguida con Marruecos, pero Sánchez no está leyendo que precisamente Rabat se acaba de solidarizar con los países árabes del Golfo Pérsico que Irán, país islámico, pero no árabe, ha atacado en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos sobre su territorio. Una geometría política del poder vista con realismo y sobre todo, por dónde van los intereses, es lo que debería mirar con mayor olfato y tacto, el señor Pedro Sánchez, de lo contrario, terminará aislando a España de la Europa influyente (Berlín, París y Londres), pero más aún, del hegemón del mundo, al que no puede creer prescindible.

(*) Excanciller del Perú e Internacionalista

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