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La narcopolítica de exportación

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01.03.2026

La reciente captura de una embarcación con más de 2,4 toneladas de cocaína frente a las costas de Piura confirma lo que ya se ha detectado, que el mexicano Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ya opera en Perú. No se trata de rumores ni de exageraciones analíticas o mediáticas, sino de hechos verificados por la Dirección Antidrogas de la PNP y la Marina de Guerra peruana.

Como han indicado las investigaciones, el cargamento y la logística empleada revelan una estructura consolidada que aprovecha la debilidad en la vigilancia marítima, terrestre y la cooperación con redes sudamericanas.

Los órganos de inteligencia peruanos y extranjeros han reportado la presencia de emisarios del CJNG en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) y en el Huallaga, dos antiguas zonas vinculadas a la producción de coca. Allí se concentran laboratorios y pistas clandestinas usadas para trasladar droga hacia la costa. El cártel no solo opera en altamar, sino que también se desplaza en el corazón de la cadena productiva acopiando "producto" de los clanes peruanos del narcotráfico. Además, se investiga su participación en actividades de minería ilegal en la frontera entre Huánuco y Ucayali, lo que indica una diversificación criminal que refuerza su capacidad de penetración territorial y económica (Infobae, 24/02/2026).

Estos nexos son sumamente peligrosos ya que las distintas economías ilegales (como la minería criminal, el narco, la tala, etc.) van trenzándose en sus operaciones y financiamientos. El potencial escenario de peligros es que ya vemos a redes transnacionales delictivas relacionándose con grupos criminales locales. Por ello —desde este espacio y de tiempo atrás— nos hemos sumado a las advertencias de que el problema de fondo en Perú ya........

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