menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Del cuento austríaco, al cuento rojo

9 0
yesterday

El ‘cuento austríaco’ es una brillante ironía que logró confundir al mundo a tal punto que muchos creen que Adolfo Hitler nació en Alemania y Ludwig van Beethoven en Austria. Con esa misma destreza narrativa, los herederos del marxismo han escrito el ‘cuento rojo’ y millones lo repiten: “Las ideologías ya no existen”. Y la derechita mercantilista lo repite, favoreciendo a los comunistas. Este ‘cuento rojo’ fue finamente hilado tras la caída del muro de Berlín, aprovechando el análisis del politólogo y economista estadounidense Francis Fukuyama. En 1989 (el mismo año que Fidel Castro fundaba el Foro de Sao Paulo), Fukuyama publicó el artículo ‘¿El fin de la historia?’, que expandió en 1992 en el libro ‘El fin de la historia y el último hombre’. Su tesis central: con la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, la democracia liberal y el capitalismo habían triunfado. No habría más grandes batallas ideológicas entre sistemas rivales (comunismo vs. liberalismo). El libro se tradujo a más de veinte idiomas y generó debates mundiales. El error de “Ya no hay derechas ni izquierdas, solo gestión eficiente y pragmatismo”, fue repetido por columnistas, académicos y hasta políticos. Mientras proclamaban la defunción de las ideologías, la izquierda radical se camufló y apoderó de todas las banderas seductoras para las juventudes. El ecologismo dejó de ser defensa del planeta para convertirse en anticapitalismo verde; los derechos humanos, en arma selectiva contra Occidente; la “inclusión” y la diversidad, en mecanismo de ingeniería social y cancelación cultural; la identidad, como arma de división. Presentándose como poseedores de la superioridad moral y sensibilidad social. Creer que las ideologías han muerto es peligroso. Porque anestesia a las sociedades y permite que la izquierda siga evolucionando y adaptándose con una plasticidad que el liberalismo democrático rara vez iguala. La aparente derrota electoral que ha sufrido especialmente en América Latina no es la extinción de las izquierdas. Es su momento para afinar discursos, rearmar estrategias y buscar nuevos padrinos. El triunfo en la región, donde gobiernos de derechas y libertarios tienen hoy el poder, es una prueba brutal. Estos gobiernos abonarán el suelo para el enraizamiento comunista, si no avanzan notablemente en erradicar la pobreza, generación de oportunidades, brindando seguridad a la ciudadanía y acceso a los servicios básicos. Y China será su gran aliada. La izquierda, prostituta consumada en las trampas electorales, sabe perfectamente cómo convertir cualquier frustración en combustible para encender la pradera: culpar al “neoliberalismo”, convocar a constituyentes, agitar las banderas emocionales. Regresará con rostro renovado, prometiendo lo mismo de siempre bajo un envoltorio distinto. Lo que murió no fueron las ideologías. Lo que agoniza es la lucidez en los pensadores de derecha.

Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento.

📲 Noticias a tu WhatsApp

Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.


© Expreso