Fuera Corvetto, hasta nunca
No podemos tolerar más la incompetencia con olor a fraude. Piero Corvetto tiene que irse, y por la puerta falsa. No puede seguir un minuto más al frente de la institución que custodia el voto de los peruanos y menos durante la segunda vuelta. Ofrecer la cabeza de Samamé no es suficiente, la típica jugada de sacrificar a un subordinado para salvar al responsable político. Estas irregularidades prueban, una vez más, que cuando hay un caviar metido, el escenario se vuelve turbio y la transparencia se desvanece. No hay duda de que merece sus Horcas Caudinas. Como los ejércitos humillados de Roma, debería verse obligado a asumir públicamente la magnitud de su fracaso y pasar, sin excusas, bajo el yugo que exige la responsabilidad institucional. Hay una larga historia de abusos en el país, pero lo ocurrido en este proceso electoral marca un punto de quiebre. Mas de 63,000 ciudadanos no pudieron votar porque sus mesas nunca se instalaron. Miles hicieron colas interminables para finalmente regresar a sus casas solo con rabia y........
