Perú y sus fronteras abandonadas
Cuando Chile habla de “cercar” su frontera norte, se refiere a un cinturón de control. ¡No a un muro! Incluye infraestructura física (barreras, zanjas, áreas blindadas de control); tecnología (drones, sensores, vigilancia 24/7); y muy estrictos mecanismos de control y coordinación militar-policial. ¿Por qué no sumarse coordinadamente a ello como política bilateral propia? Dice muchísimo, sin temor a equivocarnos, que seamos la nación latinoamericana más despreocupada en resguardar las zonas limítrofes, en relación con nuestros cinco vecinos con quienes limitamos. Nadie puede sostener que nuestro territorio permanece blindado desde sus fronteras. Nuestros cinco vecinos, por ejemplo, están conscientes de que nos importa muy poco que alguien cruce sin control nuestra línea fronteriza; sea de ida como de vuelta. Rara vez, cuando curiosamente alguna autoridad visita una de nuestras fronteras, ahí sí la gente de Migraciones se pone muy atenta a sellar papeles con cara de circunstancia. Hasta que esa autoridad desaparezca… y regresamos al vacío de nuestra más absoluta vulnerabilidad. Replicar lo de la frontera con Chile en Ecuador es, sin duda, más difícil. Nuestra frontera norte es muy porosa, muy extensa y, consecuentemente, muy difícil de vigilar. Además, es una zona de alto tránsito de gente ligada al crimen organizado a nivel transnacional (trata, tráfico de migrantes, drogas, armas). Por otra parte, Ecuador está militarizando zonas críticas por su propia crisis interna. Eventualmente podría tratarse de establecer algún sistema de control coordinado para reducir —de ninguna forma acabar con— el tráfico de flujos irregulares y delitos de alto calibre. Todo ello requiere acuerdos diplomáticos formales. ¡No basta con decidirlo! Y, sin duda, implica inversión sostenida en tecnología y personal. Además, tampoco olvidemos que las fronteras con Ecuador y Chile son históricamente sensibles; cualquier medida debe ser quirúrgica; caso contrario, puede llegarse hasta la hostilidad o la estigmatización. Es un farsante quien afirme que nuestras fronteras no están desbordadas, que nuestras instituciones migratorias son de vergüenza y que somos de las escasas naciones que no cuentan con una Policía fronteriza especializada, conscientes de que en la frontera norte abunda el tránsito de personas ligadas al crimen organizado mundial, y que estas operan con absoluta libertad y completa impunidad. ¡Establecer un sistema orgánico de “cercos inteligentes” debería ser política de Estado en seguridad nacional! No como gesto hostil contra nuestros vecinos, sino como principio para que nuestro Estado tenga total control sobre su territorio. Estamos convencidos de que la sociedad aprobaría esas y otras indispensables medidas de control; pero debemos reconocer, simultáneamente, que, salvo que Dios produzca un milagro en las elecciones de abril, aquello será inviable. ¡Porque el actual Estado peruano carece de continuidad, de presupuesto y de arquitectura institucional para sostenerlo! Y para ejecutar ese plan necesitamos una profunda reforma de Migraciones, de la Policía y las Fuerzas Armadas. Chile ha dado un paso importantísimo en lo que a seguridad territorial corresponde. ¡No permanezcamos estancados en la Edad de Piedra, amable lector! ¡Recemos para que el papa peruano produzca el milagro que lo haga posible!
Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento.
📲 Noticias a tu WhatsApp
Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.
