El silencio de una élite y el surgimiento de una nueva voz
Resulta doloroso constatar en lo que ha acabado aquella poderosa fuerza nacional —las llamadas “Fuerzas Vivas”— que, por décadas, estuvo integrada por los principales titanes del empresariado peruano. Hombres que, con discreción y sentido de responsabilidad, contribuyeron a sostener la estabilidad sociopolítica de nuestra nación, sin necesidad de protagonismos ni estridencias. No obstante, en algún punto del camino, esa generación decidió retirarse, dejar el timón en manos de sus herederos —que jamás estuvieron a la altura de las circunstancias— y observar en silencio, desde la comodidad de sus fortalezas privadas, cómo el Perú era entregado a la improvisación, la frivolidad y, finalmente, al secuestro político de una izquierda radical que jamás ha ocultado su desprecio por las instituciones privadas. La actual élite empresarial, educada con mayores credenciales formales —pero, intelectualmente, más........
