Medición del PBI: el termómetro roto de la economía peruana
En medicina, un diagnóstico errado puede ser tan peligroso como la enfermedad misma. Un termómetro que marca fiebre donde no la hay, o que oculta un cuadro grave detrás de una lectura tibia, puede llevar a un tratamiento equivocado, a una dosis inadecuada o a una intervención innecesaria. En economía ocurre exactamente lo mismo. Cuando los instrumentos de medición fallan, cuando los indicadores que deberían reflejar la temperatura real de la actividad productiva están distorsionados, las decisiones de política pública —monetaria, fiscal, regulatoria— pueden terminar agravando los problemas que intentan resolver.
En el Perú, la metáfora del termómetro roto se ha vuelto especialmente pertinente. Desde hace varios años, el país convive con una situación anómala: dos instituciones oficiales producen estimaciones distintas del comportamiento trimestral de la economía, con diferencias significativas en componentes clave como el PBI nominal, el consumo privado, la inversión y, sobre todo, la variación de existencias. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), responsable constitucional de las cuentas nacionales, publica una serie; el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), encargado de la política monetaria, elabora otra. Ambas circulan, ambas son utilizadas por analistas, inversionistas y autoridades. Y ambas, inevitablemente, generan confusión.
La coexistencia de dos “termómetros” que no marcan lo mismo sería preocupante en cualquier país. Pero en el Perú, donde la informalidad, las actividades ilegales y la debilidad estadística estructural complican la medición de la economía real, esta dualidad adquiere un carácter crítico. No se trata solo de una disputa técnica entre instituciones. Se trata de la posibilidad de que el país esté tomando decisiones de política económica basadas en un diagnóstico equivocado, con consecuencias que pueden sentirse en el empleo, en el déficit fiscal, en la inversión, en el crédito y en el bienestar de millones de personas.
Esta entrega explora cómo llegamos a esta situación, por qué es peligrosa, qué factores la agravan y por qué urge una coordinación institucional que devuelva coherencia y credibilidad a las cuentas nacionales. También examina un problema de fondo: la falta de actualización del año base de las cuentas nacionales, que hoy siguen ancladas en 2007, un mundo económico que ya no existe.
El origen de la divergencia: dos metodologías, dos realidades
Para entender el problema, conviene empezar por lo básico. El INEI es la entidad encargada de producir las cuentas nacionales anuales y trimestrales, siguiendo estándares internacionales. El BCRP, por su parte, necesita estimaciones trimestrales del PBI para calibrar su política monetaria, en particular la tasa de interés de referencia. En teoría, ambas instituciones deberían trabajar con la misma información........
