A todos los padres y al mío, Víctor
Con motivo del Día del Padre, deseo dedicar estas líneas a quien sembró en mí la semilla que años después se convertiría en una vocación de vida: la defensa de los animales. Mi padre, Víctor, no fue abogado ni necesitó conocer las teorías modernas del Derecho Animal para comprender algo que hoy el mundo recién empieza a reconocer: que los animales sienten, sufren y merecen respeto. Desde muy pequeña me enseñó que la grandeza de una persona no se mide por cómo trata a quienes tienen poder, sino por cómo trata a quienes dependen de nuestra empatía. Me enseñó a detenerme ante el dolor ajeno, a no ser indiferente y a comprender que aquellos que no tienen voz necesitan mucho más que la sociedad los........
