La tubería invisible
El taxista apaga el motor y suspira. Lleva media hora en la fila de un grifo que ya colgó el cartel de “sin GNV”. Afuera, el sol cae sobre el parabrisas y el aire acondicionado está apagado para ahorrar combustible. En Lima, miles de conductores, fábricas y hogares dependen de algo que casi nadie ve: una tubería enterrada a cientos de kilómetros. Y cuando esa tubería falla, todo se detiene. Una deflagración en los ductos del sistema de gas natural en Cusco interrumpió el suministro que alimenta buena parte de la economía limeña. De pronto, Lima recordó algo que normalmente da por sentado: la energía no es un detalle técnico. Es la base de la vida cotidiana. Sin gas, las industrias reducen operaciones, los grifos se quedan sin combustible y el Estado empieza a tomar medidas de emergencia para evitar un colapso mayor. La reacción fue inmediata. El Gobierno dispuso teletrabajo para el sector público en la capital y promovió la misma........
