Intocables de nueva generación
Desde hace buen tiempo se dijera que comunistas y caviares han empatado en melindreses, tanto que hoy parecen hermanos gemelos. Sorprendido del reclamo de unos señores de la embajada rusa porque no les ha caído bien que el destacado abogado y mejor crítico internacional Sr. Gonzales Posada, quien en uno de sus sesudos informes internacionales hiciera mención del premier ruso V. Putín como uno que asesina a sus compatriotas. Si, como desde tiempos inmemoriales, a las personas se les pone nombre por lo que desarrollan. Al que hace muebles se dice que es ebanista o carpintero. Al que tiene habilidad para reparar motores se dice que es mecánico, y así. Sin embargo, ¿cómo es que debe referirse a uno que mata a sus congéneres? ¿No es acaso un asesino? Verán que el mundo está afligido por la muerte de jóvenes rusos, tanto como jóvenes ucranianos. Ambas muertes duelen al margen de posiciones dogmáticas y geográficas diferentes. Jóvenes empujados a la guerra mientras que jerarcas se llevan la gran vida y, para quedar bien con los que los mantienen en el poder, aspiran a arrebatar terreno ajeno. Repito, es muy doloroso que se prive de la vida a muchos jóvenes de ambos países en litigio. Tal vez el señor V. Putin y el señor Kerensky puedan reaccionar ante ese calificativo ganado por ellos mismos. Los caballeros de la embajada rusa que lo representan no deberían ser tan melindrosos, aun cuando se reconozca que esa actitud es inherente a los caviares y comunistas. Quienes le pueden decir zamba canuta a gil y mil, pero ay de uno que se refiera a ellos en los mismos términos. De inmediato correrán a reclamar los derechos humanos y tocar puertas a instituciones internacionales para pedir castigo para los que se refirieron a ellos. Que unos sean comunistas no implica que se les trate como seres superiores o llegados de otra galaxia. Muchos de generación nueva equivocan lo que en su versión primigenia fuera el comunismo. Extraño e irrisorio que quienes abrigan la “doctrina” de Carlos Marx y Federico Engels (alemanes) sean precisamente rusos. De paso digo —sin intención de sambuyirme en el tema—: el manifiesto de estos dos pensadores fue un desesperado grito de desigualdad… de la época. Entonces, como se dice hoy, comunismo —fuera en sus raíces el gobierno del proletariado—. ¿Hoy, pregunto, no hay más ricos en Rusia? ¿Acaso todos comen lo mismo y tienen el mismo nivel de vida? ¿Acaso no ha trascendido que el mismo señor Putin es millonario? Por favor, a los señores de la embajada rusa: más coherencia. Hay que llamar a las cosas y las personas por su nombre. Y una solicitud más acorde con el tiempo. Aconsejen a su líder hacer todos los esfuerzos posibles para acabar con el enfrentamiento de dos países que antes fueran uno solo. Recuerden que Nikita Krushow nació en Kiev, Ucrania, el país que hoy invaden. Insisto: la muerte de jóvenes rusos duele tanto como la muerte de jóvenes ucranianos. Por ahora cierro.
Por Arturo Benjamín Berdejo Vera
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