Cuentos antipensión
Tres amigos conversan después del trabajo. Hablan de ingresos, de gastos, de lo difícil que está todo. Alguien menciona la pensión. Y, casi de inmediato, aparecen tres respuestas conocidas, también llamadas mitos o cuentos antipensión. —Yo no tengo plata para ahorrar— dice Carmen, que trabaja en una tienda y llega a fin de quincena con lo justo. Deudas, hijos, alquiler, comida, transporte. La frase parece indiscutible. Pero el problema está en creer que el ahorro para la pensión empieza cuando sobra dinero. Muchas veces no sobra nada. Por eso, no se trata de esperar el momento perfecto, sino de separar una parte pequeña antes de que el ingreso desaparezca en el gasto diario. Un ahorro modesto, hecho durante muchos años, puede producir más que uno mayor iniciado demasiado tarde. En pensiones, el tiempo no es un accesorio: es parte del capital. —Pero yo soy........
