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Carta a los electores

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06.04.2026

Entramos a la recta final de un proceso electoral donde ha prevalecido el insulto, la ofensa, la zancadilla; pero hay que entender que las Elecciones Generales es responsabilidad de cada ciudadano, que libre e independientemente va a sufragar con una verdadera conciencia cívica y social. A la fuerza soberana del voto, se debe de sumar la rehabilitación de los valores personales dañados -es inaudito que candidatos parezcan payasos, prometan de todo y se ridiculicen-, sin los cuales no puede haber vida humana, ni comunidad social responsable y a la vez auténticamente libre. La vida humana es libertad y cuando esta resplandece surge el verdadero acto libre, el cual también es moral y por ende respetuoso de los derechos ajenos; cosa que los candidatos no han tomado en cuenta. Si no es así, deja de ser libre. Por eso es vital que este domingo 12 de abril la elección de un nuevo Gobierno y de representantes para el Poder Legislativo vaya sólidamente sostenido por los valores inherentes a la conducta humana como producto natural de la recta razón; esto es sustancial y determinante para el bien común. Bien común es el anhelo y la realidad a que los ciudadanos y la nación tienen derecho y para cuya satisfacción se requiere una autoridad moral y políticamente competente; un régimen democrático como garantía del Estado de Derecho, libertad responsable y efectiva participación ciudadana. En esto radica el preciado aporte al que todos estamos obligados en instancia ética. Para esto es necesario la consistencia de la ética social que refuerce la escala de valores propia, igualmente las exigencias o deberes sociales y que los derechos individuales se ejerzan en función, también, del bien común, del cual forman parte. Lo ético-social únicamente puede darse en una tarea común, no fragmentada ni quebradiza, para que no se desarticule la conducta, forma externa del yo que ha de mantenerse inalterable ante el deber, sin mácula en el proceso histórico presente del cual somos responsables todos los peruanos sin excepción. La campaña política que culmina este jueves a las 11:59 p. m. es una muestra de cómo se devalúa la palabra, restándole la credibilidad -humo o absurdos no se pueden vender y menos ofrecer-. Y se utiliza, en una especie de extraño juego de ilusionismo, suponiendo que ya hemos perdido… hasta la memoria. Así medra otra vez la mentira como ocultamiento fraudulento de la verdad; es la “locutio contra mentem” -algo diferente, distinto, a lo que realmente se está pensando, se conoce o se desea íntimamente-. Habría que recordar la enseñanza de Platón a los  políticos: “El gobierno es como la tutela; vale el interés del pupilo y no las preferencias particulares del tutor…”, esta frase es la esencia de la responsabilidad política y el deber ético de quienes ejercen el poder, refleja que el Estado no es un botín personal, sino una estructura para proteger y servir a los ciudadanos. Este domingo vota por la renovación popular que el pueblo clama, marcando la R de Renovación Popular y para senador nacional escribe el N.º 13, mis hechos hablan, las palabras sobran. ¡Mi gratitud a ustedes!

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