Nuestra próxima tasa de interés podría decidirla un algoritmo
La compra de la década
Nuestra próxima tasa de interés podría decidirla un algoritmo
Pensemos en dos empresas que venden prácticamente lo mismo, tienen ingresos similares y solicitan al mismo banco un crédito por la misma cantidad. Una recibe financiamiento a determinada tasa, y a la otra le cobran tres puntos porcentuales adicionales.
Sobre el papel, cuesta encontrar la razón. Sus estados financieros son comparables, ambas pagan puntualmente y ninguna presenta señales evidentes de deterioro. Pero el algoritmo encontró algo. La segunda empresa depende demasiado de tres clientes. Sus entradas de efectivo se han vuelto más irregulares y algunos pagos a proveedores comenzaron a desplazarse hacia el final del mes.
Ninguna señal por separado justificaría una alarma, pero juntas dibujan otra historia: la probabilidad de incumplimiento es ligeramente mayor de lo que muestran sus estados financieros. El banco no sabe que esa empresa dejará de pagar… sabe que existe una mayor posibilidad de que ocurra. Y a eso, acaba de ponerle precio.
En ese punto comienza una transformación mucho más dramática de lo que parece.
Durante buena parte de la historia bancaria, prestar dinero ha consistido en (tratar de) resolver el problema de conocer suficientemente bien al acreditado, para estimar la probabilidad de que pague. Estados financieros, historial crediticio, garantías, endeudamiento y relación previa con el banco construían esa fotografía.
La inteligencia artificial está convirtiendo esa fotografía en un largometraje. Ya no observa únicamente cuánto gana una empresa o cuánto debe. Puede analizar la frecuencia con la que entra dinero, cuándo sale, cómo cambia su liquidez, cuánto depende de determinados clientes, qué ocurre con sus proveedores y qué patrones........
