El desfalco de las factureras
El desfalco de las factureras
Desde hace más de 50 años, en México han existido las empresas fantasma, hoy identificadas como factureras. Su propósito inicial fue, y sigue siendo, la destrucción de la Hacienda pública mediante el fraude fiscal, aunque en las últimas dos décadas se movieron al desvío de recursos públicos y al lavado de dinero.
Las empresas fantasma no son empresas ni son fantasma. Su finalidad no es generar empleos ni riqueza, sino depredar el erario federal y competir ventajosamente con otros agentes en el sector formal de la economía. Pero tampoco son fantasma, ya que se constituyen legalmente ante fedatario público, se inscriben en el Registro Federal de Contribuyentes [RFC] y abren cuentas bancarias en el sistema financiero.
El calificativo de “fantasma” tiene una explicación histórica. Antes de 2014, año en que se implementó la digitalización total del sistema tributario, la expedición de los comprobantes pasó por diversas etapas. En una época, los blocs de facturas se compraban en las papelerías y los contribuyentes llenábamos nuestros datos. No faltaba quien los inventara: se usaban denominaciones o razones sociales de compañías inexistentes, en domicilios y RFC también ficticios. De ahí que se les conociera como empresas fantasma; y a las facturas, como falsas.
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Tiempo después se introdujo la obligación de reproducir los comprobantes en imprentas autorizadas. El propósito era frenar su expedición desbocada. Sin embargo, ese control derivó en otro problema: los registros de las imprentas se falseaban también, aunque los comprobantes tuvieran toda la apariencia de validez. Un efecto fue que los datos de las sociedades continuaron inventándose, es decir, que seguían siendo fantasma.
En la actualidad, todos los comprobantes se expiden por medios digitales por internet (CFDI) y utilizando la plataforma del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Las autoridades verifican que la información de los contribuyentes sea verdadera. Ello significa que las empresas inscritas en el RFC existen en realidad, aunque los actos consignados en los CFDIs puedan ser simulados. En la mayoría de los casos,........
