Entierro y resurrección: la izquierda que sobrevive a la derrota
Haberlo perdido todo el 4 de septiembre terminó dejando al sector sin nada que perder. Hoy puede tergiversar, estorbar en el Congreso y abusar de conceptos como autoritarismo o iliberalismo sin ninguna esperanza de imponerse ante la gente, porque su objetivo ya no es ganar, es impedir que gane el otro.
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Esta semana se realizó el quinto encuentro regional del Foro Madrid, con delegaciones de veinticinco países y con Vox, la Heritage Foundation, el Hudson Institute y Fidesz sentados en el mismo salón. El presidente de Argentina, Javier Milei, abrió el encuentro llamando a dar la batalla cultural, acusando a la izquierda de haber colonizado las instituciones una por una, culpándola del estallido social y pidiendo extirpar lo que describió como el “cáncer” de la izquierda.
Lo interesante, sin embargo, no es ni el tono ni el blanco de Milei, que se ha hecho famoso en el mundo entero por su estilo, sino el contraste con Kast, que a pesar de ser de derecha también, mostró una distancia notable.
Kast, que partió defendiendo su asistencia como uno de los fundadores del foro, dijo que a él los chilenos no lo eligieron para derrotar a la izquierda, sino para hacerse cargo de la delincuencia, la pobreza, la corrupción y el desempleo.
La diferencia entre ambos se explica en parte por el carácter, uno estridente y el otro parco. Pero es también mucho más que eso. Milei es un outsider que llegó desde el comentario televisivo, que se autodefine como anarcocapitalista de la escuela austríaca, y que armó un partido a su medida. Kast, en cambio, viene de las juventudes de la UDI, ampliamente concebido como un conservador........
