Cómo el Frente Amplio se quedó con el Socialismo Democrático
La autocrítica de Boric llegó cuando ninguna de esas ideas le disputa ya nada a nadie, y quien podía cobrarlas (Tohá) prefirió agradecer el gesto y valorar el tono. Al final, lo único que el socialismo democrático reclamó como suyo esta semana fue haber ayudado a ordenar un gobierno que nunca fue el suyo.
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Esta semana, en la presentación de “La resaca”, el libro de Eugenio Tironi sobre el gobierno de Gabriel Boric, el expresidente hizo el balance más específico de su gestión desde que dejó La Moneda. Ante una sala en la que había varios de sus exministros, dijo que los retiros previsionales fueron un gran error, que hubo mal uso de las acusaciones constitucionales por parte de su sector cuando era oposición, que en seguridad no fueron creíbles y que el uso de la fuerza por parte del Estado no solo es legítimo sino necesario. Además, admitió que su primer gabinete debió tener más experiencia en el manejo del Estado.
Es una autocrítica notable, y probablemente sincera. Ningún expresidente reciente ha enumerado sus propios errores con ese nivel de detalle, y ninguna de las cosas que dijo es menor. Todas tocan decisiones que fueron claves para el devenir del cuatrienio y van en contra de mucho de lo que la propia base aún defiende. De hecho, el reproche más duro no vino de la derecha sino de su mismo sector, desde donde le respondieron que era una autopsia inútil y tardía.
Pero el momento en que llega importa menos que otra cosa, y es........
