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Le hacemos fácil el trabajo a Franco Parisi. Por Ignacio Imas

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19.06.2026

Llevamos décadas generando los incentivos perfectos para que la ciudadanía sienta que la política formal se ocupa de agendas ajenas a lo que es su vida cotidiana. En este terreno fértil, se le ha facilitado el trabajo a figuras como Parisi, quien inteligentemente posiciona su narrativa comunicacional como el único actor dotado de sensibilidad frente a las urgencias reales.

El resultado en la encuesta CEP respecto a las figuras políticas y su evaluación ciudadana no debería sorprendernos. El alza significativa en la imagen positiva de Franco Parisi, sumada a la reducción de su rechazo, representa la aspiración máxima de cualquier actor político, pero es una cuestión que debe detenernos a pensar hacia dónde vamos como país.

Este fenómeno no es un accidente, sino el resultado predecible de un sistema político que lleva años acumulando fatiga institucional. De todas formas, no debería sorprendernos porque nuestra elite ha pavimentado la pista para que la alternativa de poder se construya sobre la base de un liderazgo de corte populista.

Este desgaste estructural se explica a través de cuatro dimensiones críticas donde el sistema ha venido fallando.

En primer lugar, somos testigos de cómo se ha sustituido el consenso por la lógica del antagonismo. Históricamente, la gobernabilidad exigía la construcción de acuerdos, hoy no se ve esa relevancia a la hora de gobernar o ser oposición. Observamos intentos de aprobar reformas estructurales por márgenes mínimos o el impulso de agendas maximalistas. La política se ha vuelto un juego de suma cero: el incentivo actual está en evidenciar el error del adversario por sobre la búsqueda de........

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