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El dilema del Socialismo Democrático. Por Cristóbal Bellolio

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24.01.2026

El reciente enojo del Socialismo Democrático (SD) con el gobierno por desmarcarse olímpicamente de la Ley Nain-Retamal revela fracturas más profundas que van mucho más allá del episodio puntual que terminó con la absolución del carabinero Claudio Crespo y que dejó instalada en la izquierda una amarga sensación de impunidad.

Lo que el Partido Socialista y sus socios más cercanos aún no resuelven es si quieren seguir caminando junto al Frente Amplio y el Partido Comunista. Tras haber compartido gobierno -primero como comparsas y luego con responsabilidades centrales-, no son pocos los que piensan que la alianza ha sido un mal negocio.

En el momento político actual, cuando la balanza se inclina nítidamente hacia la derecha, poca gente parece querer más de lo que ofrece Boric y compañía. Del PC, mejor ni hablar. Aliviado tras el fin de una campaña que escondió a Daniel Jadue como si fuera Alf, hoy puede exhibir sin complejos sus nostálgicas convicciones. Más de alguno debe pensar que hay que arrancar de ellos como de la lepra.

La idea de correr con colores propios ya rondaba antes de la primaria. “¿Por qué no hacemos algo entre nosotros?”, se preguntaban varios dirigentes del SD. Con Carolina Tohá como cabeza de serie, algún sparring Vlado Mirosevic y quizás Alberto Undurraga, representante de un mundo demócratacristiano en extinción. Incluso la insulsa postulación de Paulina Vodanovic habría calzado mejor en ese esquema.

Pero primó el sentido de la responsabilidad: “¿cómo hacer grupo aparte si somos el riñón del gobierno? Estamos condenados a organizar la fiesta con ellos.” Eran los días en que Tohá parecía ser la candidata del presidente y Jeannette Jara no figuraba en la foto. Tres doritos después, la candidata del PC -en una campaña más Labubu que........

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