Nepotismo
18 de marzo 2026 - 03:05
Ya saben, una práctica corrupta al utilizarse un cargo público para favorecer a familiares o amigos. Por aquí lo llamamos amiguismo y enchufe. Lo practicaban los papas medievales para colocar a sus “sobrinos”, o sea, sus hijos ilegítimos. Y después fue fórmula frecuente de acceso a muchas administraciones locales, sorteando oposiciones y otros caminos tediosos.
El descubrimiento de estas corruptelas siempre ha avergonzado un poco y se disimulaba, por el qué dirán. Pero ya no. Como el gánster de la Casa Blanca carece de pudor o ética reconocibles, el tipo manda a negociar los intereses de su país, mezclados con negocios particulares, a su gente. Me explico: Vance, Rubio, Waltz, Homan y los demás son miembros del ejecutivo del Partido Republicano en el poder: 77.237.942 votos para su jefe en las elecciones tienen esas cosas, que gana y puede montar escenitas extravagantes (imposición de manos evangélicas en el Despacho Oval), humillantes (vapuleo a Zelensky en directo) y vergonzantes (reproche impúdico a los periodistas que intentan hacer su trabajo). “Su gente” son personajes sin experiencia en la gestión pública o la diplomacia, como su amigote Steve Witkoff (negociador con Irán, hasta que se puso a bombardearlo), su yerno Kushner (promotor del Benidorm de Gaza), su hija Ivanka (asesora presidencial en 2020), su hijo Donald Jr. (embajador oficioso en Groenlandia) y otros elegidos gracias a sus relaciones personales. Cuando al nepotista presidente le afearon sus tejemanejes, otorgó un cargo en su gobierno a Witkoff y asunto concluido.
De momento, el que manda ha sabido sortear la ley antinepotismo de EEUU, como se salta la legalidad internacional y variados derechos humanos cuando le viene en gana.
Entre tanto, destroza la maltrecha convivencia de su país indultando a los asaltantes del Capitolio y respaldando las aberraciones de sus ICE-men; tensiona las relaciones comerciales con sus oscilantes exabruptos acerca de los aranceles; blanquea al zar Putin, que ahora sigue vendiendo su petróleo sobre los cadáveres ucranianos; se deja meter en una guerra con Irán por Netanyahu sin prever consecuencias ni tener plan alguno…
Encantador el tipo, el modelo político de Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal. Dios nos asista.
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