Tu amigo catalán que anima a la selección española
El fútbol es política. De hecho, a quien escribe, la política es la única parte que le interesa del fútbol. Un Mundial de fútbol es un torneo deportivo entre Estados que aprovechan el deporte para homogeneizar y unificar las identidades nacionales que lo conforman bajo un paraguas común: el del nacionalismo de Estado, que se quiere por encima de todo lo que considera capas de identidad subalternas. Con una apariencia inofensiva, festiva, con toda la carga sentimental que ya impregna el fútbol habitualmente, el nacionalismo banal induce el tipo de disociación que hace que el catalán despolitizado banalice el ejercicio de adscripción nacional que supone animar a la selección española. El problema de tu amigo catalán, del chaval —imaginario o no— con quien te cogiste las manos en la vía catalana cuando erais adolescentes y que ahora cuelga instantáneas con la camiseta de la selección española, es que, como no ha politizado su catalanidad, es carnaza fácil para la política subliminal que administra el Estado.
Podemos culpar al amigo catalán que anima a la selección española de ser blando. Podemos culpar al amigo catalán que anima a la selección........
