La lucha por el catalán que nace muerta
La Nit de les Lletres Catalanes me hizo pensar bastantes cosas. En el sistema de premios literarios, para variar; en el papel de Òmnium Cultural durante el procés y el postprocés; en el discurso de Carles Rebassa recogiendo un premio donde lo recogió. Pero, sobre todo, me hizo pensar en el estado de la lengua, y en cómo las organizaciones y los partidos que deberían velar por su salud, en realidad despliegan un espejismo de protesta que impide abordar frontalmente —y, sobre todo, políticamente— la cuestión. Hubo árboles, y lucecitas, y palabras enardecidas, y vestidos con transparencias. Hubo mucha gente, y la noche se convirtió en algo romántico, con ese punto de cursilería tan nuestro. El problema es que esta escenificación triunfante y la lucha en abstracto que hay detrás son profundamente contraproducentes, porque no permiten ir al meollo de la cuestión.
El catalán no retrocede por causas autosugestionadas, ni inventadas, ni imaginarias. El catalán no retrocede por factores desconocidos o que cueste nombrar. El catalán retrocede porque es una lengua minorizada por el castellano, porque el Estado español promueve un proceso de asimilación lingüística y cultural que funciona como una apisonadora, porque la........
