Con nuestro dinero
La publicación del Menjòmetre.cat, que en realidad es una ingeniosa presentación de datos que ya están al alcance de todos, ha tenido consecuencias previsibles. La más previsible es que la extrema derecha del país lo haya utilizado para validar su discurso y alimentar la tendencia a la conspiranoia que la representa en todo el mundo: cualquier gasto público es un mal gasto, un gasto innecesario, un gasto que trabaja contra los intereses de la mayoría, si es que el gasto en cuestión lo han ordenado sus adversarios políticos. Por ingenuidad, por bonhomía o por candidez, la respuesta que ha dado la izquierda catalana a unos datos que —repito— ya estaban al alcance de la población me ha parecido más sorprendente. El miedo favorece la parálisis, y a veces parece que el único método para desactivar las consignas simples de la extrema derecha sean consignas igualmente simples. O igualmente demagógicas.
Si el extremo de la derecha vive de cuestionar cualquier subvención realizada con dinero público, parece que la izquierda vive de defenderla a cualquier precio, incluso cuando el precio en cuestión es el deterioro de la democracia, de la capacidad de........
