Tengo miedo a conducir
Hay confesiones que cuestan más que admitir un fracaso profesional, una ruptura o una decepción. La mía es esta: tengo miedo de conducir. Me da un poco de vergüenza explicarlo porque, en teoría, soy una mujer autónoma, empoderada y todo eso. He estudiado, he vivido en el extranjero, he criado dos hijos, he tomado decisiones importantes y he afrontado retos que nunca habría imaginado. Pero hay algo que sigue bloqueándome: ponerme al volante de un coche. Y en épocas como esta, en verano, que la gente quiere quedar en tal cala o hacer una escapadita, todavía se nota más el hecho de no conducir. No he tenido ningún accidente que justifique este terror. Eso sí, quizás alguien me ha traumatizado de tanto criticarme... O es simplemente que me domina el miedo a hacer daño a los demás. Tengo la sensación de que soy lenta de reflejos, despistada, demasiado insegura y poco ágil. Las últimas veces que he conducido, los hombros se me subían hasta tocar las orejas y cada maniobra se convertía en un examen. Todavía hoy, a veces, necesito un segundo para recordar cuál es la derecha y cuál es la izquierda y, sin ser tan católica, ¡tengo que hacer la señal de la cruz para diferenciarlas!
Quizás todo empezó el día que aprobé el carné… ¡en la novena convocatoria! La teórica la aprobé a la primera, pero el práctico fue una sucesión de nervios,........
