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La culpa es del palanquero

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19.05.2026

Ha habido estos días una noticia que, a pesar de su importancia, ha pasado casi desapercibida porque la mayor parte de los medios tradicionales ni siquiera la han tratado. El ministro de Defensa de Letonia ha dimitido a causa de la incursión de dos drones lanzados por Ucrania, se supone que en dirección a Rusia, pero que cayeron en territorio del país báltico. El hecho puso en evidencia que los sistemas antidrones no funcionaron porque no se desplegaron con la rapidez necesaria para contrarrestar el ataque. Ante esto, el responsable político, el ministro de Defensa Andris Spruds, dimitió. El impacto de los drones se produjo un jueves y tres días después, un domingo, el ministro dimitía. Es cierto que lo hizo después de que la primera ministra de Letonia, Evika Silina, se lo pidiera, pero esto no quita la significación del movimiento. Y la cosa no acabó aquí, sino que una semana después, a raíz de la crisis creada, dimitía también la primera ministra.

Casi en paralelo, el mismo jueves en el Reino Unido, el Partido Laborista sufría una derrota histórica en las elecciones locales y regionales que hubo en Inglaterra, Escocia y Gales. A pesar de esto, y al contrario de la tradición británica de asumir responsabilidades políticas en primera persona en forma de dimisión, el primer ministro Keir Starmer, laborista, se ha negado repetidamente a dimitir a pesar de la presión creciente para que lo haga dentro de su propio partido. De hecho, ninguno de sus predecesores inmediatos —los conservadores Richi Sunak, Elizabeth Truss, Boris Johnson o Theresa May— ha agotado el mandato, todos han acabado dejando el cargo antes de tiempo por un motivo u otro, y, para encontrar primeros ministros que lo hayan agotado, prácticamente habría que remontarse a los tiempos de Tony Blair, John Major y Margaret Thatcher, laborista el primero, conservadores los otros dos. Por eso sorprende aún más la tozudez de Keir Starmer de aferrarse al sillón, a quien aun así, tarde o temprano, no le quedará más remedio que acabar rindiéndose a la evidencia, porque, si no se va, lo echan.

Es el mismo........

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