La lengua es el país
La polémica que se ha generado en torno a si el Santo Padre utilizará la lengua catalana para pronunciar la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Familia ha demostrado que el catalán en Catalunya es más que un rasgo identitario: es antropológico. La lengua es un marcador de pertenencia que define un nosotros; por tanto, es una bandera cultural y política. Pero en nuestro caso va más allá. Es una manera de ver, ordenar e interpretar el mundo. Es cómo transmitimos la voluntad de ser nación. La Santa Sede debería escuchar a los obispos catalanes que han alzado la voz afirmando que “hablar catalán no es pecado” y recordar su concordato con el nacionalcatolicismo franquista. Quizá así entendería la sensibilidad del tema.
Más allá de cómo acabe resolviéndose esta situación —la próxima semana saldremos de dudas—, la reacción de país que se ha producido nos brinda una oportunidad para explicarnos de nuevo aquello que es realmente importante en el caso de la nación catalana. Lo digo porque........
