Los discursos, cuanto más apasionados, más deshonestos son
El pasado domingo, Emmanuel Grégoire, candidato socialista a la alcaldía de París, hizo su paseo triunfal en bicicleta por las calles del centro de la capital hasta llegar al Hôtel de Ville. Algunos partidarios lo escoltaban y otros lo aclamaban mientras atravesaba una ciudad flanqueada por innumerables tiendas de campaña donde los sintecho se refugiaban del frío. Después de 25 años con alcaldes de izquierdas, los socialistas se sienten orgullosos de haber implantado el uso de la bicicleta como medio de transporte, pero, según el último recuento, cada noche duermen en la calle 3.507 personas y hay quienes duermen durante el día —y si no duermen, peor— mientras turistas y parisienses pasean con absoluta indiferencia. París sigue siendo la gran y exultante ciudad europea. Sin embargo, la grandeur ya no es lo que era y el socialismo, tampoco.
Los datos son más alarmantes en Bruselas y en Berlín, quizá también porque han hecho un recuento más preciso. En el conjunto de Europa se calcula que 900.000 personas no tienen techo donde vivir. En Barcelona, la situación no es precisamente la mejor. La Fundación Arrels contó no hace mucho 1.982 personas durmiendo en la calle, con un trabajo de campo limitado al término municipal de la capital catalana y sin contar a quienes habitan en edificios abandonados o asentamientos improvisados ni a quienes duermen en albergues o centros de acogida. Estas cifras aumentan cada día porque el flujo de gente nueva que llega no se detiene y porque las instituciones democráticas no se ven capaces de encajar a los recién llegados y, en muchos casos, tienen otras prioridades.
El miércoles hubo una considerable movilización de personas contra el desahucio de un profesor que vive en un piso del barrio de Gràcia, cerca de los Jardinets. Unos inversores han comprado el edificio y se niegan a renovar los contratos de alquiler porque quieren alquilar habitaciones. La protesta contó con el apoyo del Sindicato de Inquilinas e incluso del propio Ayuntamiento. Unas horas antes, en un barrio no tan céntrico, La Sagrera, Mossos, Guàrdia Urbana y brigadas municipales ejecutaban la orden municipal de desalojar y derribar un núcleo de barracas donde malvivían 126 personas. Había que hacerlo porque, según los bomberos, existía riesgo inminente, pero........
