Europa examina el relato
El 25 de marzo de 2018, un domingo, la policía alemana detuvo al president Puigdemont en un área de servicio próxima a Schuby, en Schleswig-Holstein, cuando regresaba por carretera de Finlandia. El juez instructor había reactivado la euroorden dos días antes, aprovechando que el president estaba fuera de Bélgica en busca de una jurisdicción que imaginaba menos exigente o de un golpe de efecto. Consiguió otra cosa: que por primera vez un tribunal independiente examinara, con el expediente a la vista, la pieza que sostenía todo el edificio —la rebelión— y la devolviera por inservible. Aquella detención, celebrada en Madrid como una victoria, fue, sin embargo, el principio del fin del relato.
El president Puigdemont ingresó en la prisión de Neumünster. Once días después, el 5 de abril, la Sala Penal del Oberlandesgericht de Schleswig-Holstein lo puso en libertad bajo fianza y adelantó algo que aquí se leyó con incredulidad: la entrega por rebelión era, de entrada, inadmisible. La explicación exige un mínimo de técnica, y vale la pena, porque en esa técnica se jugaba todo. Para entregar por un delito ajeno a la lista de entrega automática, el juez de ejecución debe verificar la doble incriminación: que los hechos sean también delito en su país. El equivalente alemán de la rebelión, la alta traición, exige una violencia con entidad suficiente para doblegar la voluntad del órgano constitucional, y el tribunal aplicó su precedente de 1983 sobre las protestas contra la tercera pista del aeropuerto de Fráncfort: miles de manifestantes, agresiones a agentes, material incendiario, y aun así el listón no se alcanzó. Si aquello no fue alta traición, concluyeron los jueces alemanes, unas urnas, unos colegios electorales y una resistencia pasiva, tampoco.
Conviene subrayar lo que aquella resolución significaba, porque se ha querido enterrar bajo capas de propaganda. No era un pronunciamiento político ni una cortesía diplomática: era la justicia ordinaria de un Land alemán aplicando su jurisprudencia consolidada a los hechos tal y como los describía el propio instructor español. Con los papeles españoles en la mano, la violencia estructural que sostenía la rebelión no existía. La........
